AL VUELO

by / Comentarios Desactivados en AL VUELO / 4 View / agosto 10, 2018

Por: Pegaso​
​- Cantinflashow

…¡No hay derecho, joven! Quesque porque una changuita dice que mis restos se van a perder, quesque la urna donde están mis cenizas está toda oxidada… pero cómo no va a estar oxidada si no le dieron ni siquiera una barnizada… y a luego dicen que uno se porta mal incluso en el más allá, que ahora creo que es el más acá porque estoy rodeado de puras angelitas y uno que otro angelito… Viera usted que el otro día tuve que prestarle mi arpa a Tin Tán y ¡ay, nanita! la tocaba rete lindo el condenado, y hasta se me enchinó el cuero de la emoción… y…, y luego San Pedro salió a regañarnos quesque porque nos pusimos un cuete que pa’ qué les cuento. Pero como les iba narrando, desde acá, desde estas altas alturas donde me encuentro, me da mucho coraje que se estén peleando por mis cenizas, aunque yo creo que lo que se están peleando es la herencia, esa herencia que fue el fruto de mis entrañas… Viera usted, el otro día San Pedro me llamó a su despacho privado y me preguntó por el enredo tan enredado que traen mis hijos, sobrinos, nietos y hasta nueras y yo le contesté: “Fíjate, Pedrito, que todo se debe a la carisma que siempre tuve… porque tú has de saber que yo hice muchas películas…¿te acuerdas de aquella que se llamaba El Padrecito? Ahí les hice mucha publicidá a ustedes. Me acuerdo… me acuerdo cuando hice la película de El Barrendero, ¡cómo me sobraban changuitas! Y aquella de Ahí está el detalle… ¡Sí señor, Esas eran buenas películas, como aquella de El sube y baja, El Patrullero 777 y otras usté debe haber visto porque cada rato la pasan en la telera…” Bien decía Chicaspeare, “Al ojo del amo engorda el caballo” y como yo ya soy dijunto pues todos quieren su parte de la herencia. Pero el pueblo de México, ese pueblo que sabe apreciar lo inapreciable, condena a los condenados que quieren llevarse mis cenizas a otra parte, dizque para protegerlas de la humedad… La… la otra noche me decía Capulina que bajara a darles un sustito y a jalarles las patas en la noche para que ya no se anden peleando y mejor se pongan a trabajar. Y yo le dije: “Mira, compadre, lo que pasa es que el carisma de cada quien… ya sabes, que una película por aquí, que un viaje por allá, que hay que firmar autógrafos… y pos ya ni dijunto lo dejan descansar a uno, porque hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos, y pos no hay derecho, joven, no hay derecho…