AL VUELO

by / Comentarios desactivados en AL VUELO / 4 View / enero 9, 2019

Por: Pegaso​​

Chabelo

Volando en la estratósfera recordaba una canción que interpretaba Chabelo en su programa dominical “En Familia”.​Era una especie de himno que expresaba una utopía entonces irrealizable, inspirada tal vez en la serie de corruptos gobernantes que han azotado a México desde Echeverría hasta Salinas de Gortari, cobrando vigencia incluso hasta nuestros días.​

“Si los niños dominaran al mundo”, se llama la canción, y dice más o menos así: “Hoy me fui caminando por las calles amigas, por las calles amigas de mi ciudad; todos se dan vuelta para mirarme, para mirarme con curiosidad.

Sólo un niño amigo pequeño y travieso, pequeño y travieso me miró con fé. Estaba cantando, reía jugando, reía jugando mientras me alejé: Si los niños gobernaran al mundo y en lugar de guerras ordenaran jugar los hombres tendrían sonrisas sinceras y en todas las calles se oiría cantar”.​

¿Quién no lo recuerda? Chabelo, el Matusalén de los conductores de televisión, reunía a las familias todos los domingos por la mañana, siempre rodeado por correteables edecanes enfundadas en minúsculos hot pants, con el infaltable Riancho y los chafísimas Muebles Troncoso.​

Otros éxitos de “el Amigo de Todos los Niños” fueron “El Garabato Colorado”, “Yo no quiero un hermanito”, “el perrito maltés”, y en las navidades se chutaba “Mamacita, ¿dónde está Santa Clós?”.​

¿Verdad que era bonita la fantasía de Chabelo cuando anhelaba que el mundo fuera gobernado por los niños? (Nota de la Redacción: ¡Siiiiiiií!)​¡Pues no es cierto! Los niños son ahora los que gobiernan el mundo, por si no se han dado cuenta.​

De varias décadas para acá los padres nos hemos olvidado de ellos, aquejados por los mil y un problemas de la vida cotidiana.​Antes las mamás se quedaban en la casa cuidando a los chamacos, mientras que el viejón se sobaba el lomo en el trabajo.

​La chancla, ese sagrado instrumento educativo, era efectivísima, y sólo con un gesto nuestras mamás nos ordenaban recoger el cuarto o ir a algún mandado. Y ¡ay de aquel que no obedecía! Inmediatamente tomaba la bendita chancla y la estampaba contra nuestros tiernos glúteos.

​Pero poco a poco fueron cambiando los roles.

Las mamás se vieron obligadas a salir a trabajar para ayudar a la economía familiar, los papás empezamos a trabajar doble turno y nuestra desatención hacia los niños fue creando en ellos la semilla de la rebeldía, hasta que esta germinó y echó fuertes raíces.

​Hoy, si alguna cabecita blanca se atreve ordenarle algo a su angelito, éste saltará enfurecido y encarará con torva faz a la autora de sus días.

​Acostumbrados a suplir el cariño paterno o materno con aparatos electrónicos (primero fue la televisión, luego los videojuegos y los teléfonos inteligentes), no tienen más modelo a seguir que la violencia proyectada en las pantallas o la infernal música que ennerva los sentidos.​El fenómeno es mundial.

Con la llegada de la tecnología se ha abrió una brecha insalvable entre padres e hijos.

​Chabelo decía que si los niños gobernaran al mundo ordenarían jugar.​Al menos en México, actualmente son los niños los que gobiernan, no sólo a nivel familiar, sino en cualquier rincón del país.  

Tenemos cada vez sicarios más jóvenes.​La guerra del narco inició hace diez años.

Tenemos ya una generación perdida y vamos por la segunda, porque cada vez hay más niños sicarios.​Dentro de poco vamos a ver que saldrán a la calle en andaderas blindadas y pañales antibalas.

​Por un lado la tecnología y por el otro, el avance de la delincuencia organizada nos están quitando a nuestros hijos. ¿Qué podemos hacer?​Va el refrán estilo Pegaso:  “¡Contamos con un pavoroso grafema que expresa la secuencia consonántica ks!”. (¡Tenemos una espantosa equis!)