CENA DE NEGROS

by / Comentarios Desactivados en CENA DE NEGROS / 1 View / agosto 9, 2018

Por: Marco A. Vázquez

– Elba Esther…

Libre, absuelta, en calidad de santa, así es como abandona Elba Esther Gordillo Morales su lujoso departamento qué, según jueces y magistrados, servía de prisión.

Fue acusada de asociación delictuosa, lavado de dinero, desvió de recursos y de muchos delitos más, atrapada hace cinco años por la Procuraduría General de la República y hoy, luego de largas vacaciones en hospitales de lujo y su departamento, un juez dice que es decente, que no cometió nada de lo que se le acusa ni lo volverá a hacer.

Tres días estuvo en una celda, quizá nomás para exhibirla como un trofeo de esta administración de Enrique Peña Nieto, luego de ello la trasladaron al hospital de la prisión de Santa Martha, después a otro hospital y terminó en una clínica privada, de esas en las que se pagan más de tres mil pesos diarios más la obligación de tratamientos para justificar su estancia.

Obvio es que la maestra, con su sueldito que tuvo como dirigente de los maestros y de profesora, porque hay que recordar que según el Poder Judicial es más decente que una recién nacida, pudo sostenerse ese gasto que en los tres o cuatro años debió ascender a varios millones de pesos.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto la acusó de todo, desde el tráfico de influencias en el SNTE hasta pagarse cirugías plásticas, spa, un avión, un departamento en Estados Unidos y otros lujos en México, siempre con dinero de los maestros, es decir, les robó, perdón, mejor dicho ellos se lo prestaron o se lo regalaron porque se veía muy bonita dirigiéndoles y se lo tenían que agradecer, digo, esa pueda ser la explicación más lógica ahora que sale absuelta y afirman que es decente.

La decisión del Poder Judicial tiene un enorme tufo a pago de favores o, peor aún, a que los Magistrados y Jueces se están granjeando los favores de los futuros Diputados, Senadores y Poder ejecutivo para que no les bajen sus sueldos y menos los vayan a obligar a transparentar el uso de los recursos de ese Poder que le paga sumas millonarias a familiares y amigos de los encumbrados en su nómina, según ellos, porque se ganaron puestos como cualquier otro mortal.

Espere unos días más, al lunes quizá y, seguramente, la maestra aparecerá ante los medios de comunicación anunciando que exigirá una indemnización y que se castigue a quien la mantuvo recluida, esa palabra póngala entre comillas porque la verdad solo tres días estuvo en la cárcel, lo más triste es que tendrá razón, si resulta inocente como dicen los jueces y la retuvieron quiere decir que fue violentando todas las leyes, por lo tanto, merece una indemnización.

El caso de Elba Esther Gordillo Morales expone los motivos del por qué México vive en la violencia, inseguridad, porque somos un país donde la corrupción parece ser de todos, donde la impunidad la gozan los poderosos o quien tenga dinero para comprarla de una u otra manera y siempre son delincuentes o se parecen mucho.

Faltará, luego de las decisiones judiciales que nos obligan a escribir o definir a la acusada como doña Santa Elba Esther, que el pueblo la juzgue por un delito por el cual las instituciones nunca le quisieron empezar un proceso, el de obligar a millones de niños a ser pobres y que sus hijos vivieran en la misma condición.

Tal vez no lo hicieron los jueces porque quizá ni siquiera tiene nombre ese delito que ya que consistió la presunta venta de plazas, la forma como se otorgaban trabajos a quienes ayudaron a sostener a la maestra por más de 24 años en el poder del SNTE aunque no tuvieran el perfil, los juzgadores nunca quisieron entender que fue ahí donde nace nuestra inseguridad, corrupción, impunidad, pobreza.

Lo descrito y no el lavado de dinero ni el presunto robo que hizo del mismo a los maestros, fue el peor delito que cometió Elba Esther o lo cobijó, al final los maestros eran adultos y si se dejaban saquear o abusar por su sindicato era tema de ellos pero los niños no tenían defensa alguna, menos en lugares apartados donde por obligación tenían que aceptar a quien llegará de maestro así no hubiera terminado por lo menos la secundaria o preparatoria, peor aún, que llegará con los peores antecedentes como persona.

En fin, lo que ocurrió en el caso de Elba Esther tiene la sospecha de que se hace por acuerdos y eso nunca se lo quitaran de la cabeza al pueblo, la poderosa maestra, está más libre que antes, exhibe nuevamente su poder y los niños, o mejor dicho los adultos de hoy que viven en la pobreza por su culpa no tendrán jamás justicia ni encontraran paz al ver a sus hijos en las mismas condiciones y por la misma razón, porque la maestra llegó a provocar un sistema educativo de mala calidad, deficiente, y no, las víctimas ya no encontrarán quien haga pagar a los culpables de su situación porque hoy a su ejecutora las autoridades judiciales la ven como la más inocente de las palomitas, la más tierna de todas las santas mujeres.