DERROTERO

by / Comentarios Desactivados en DERROTERO / 27 View / enero 9, 2017

Por Lucía Calderón

 -HUELGA DE HAMBRE, EXPULSIÓN Y CARAVANAS SIN VIGILANCIA-

No cabe duda, el fin de semana estuvo repleto de novedades y todas relacionadas con figuras públicas de la política, como la decisión del Partido Revolucionario Institucional de sacar de sus filas al ex gobernador Tomás Yarrington, quien desde hace años dejó de recibir apoyo de sus correligionarios, empezando por Eugenio Hernández a quien hizo gobernador mientras salía en spots televisivos con una cría de jaguar que había sido rescatada de la muerte cuando asesinaron a su madre, la del jaguar, aclarando.

Eugenio era un simple alcalde victorense sin pizca de conocimiento del estado, ni el reconocimiento de los tamaulipecos, nadie fuera de los límites del capital lo conocía.

Así empezó una carrera por el lugar que dejaría vacante al irse Yarrington, aprovechó la tendencia del electorado de votar por caras que se dicen bellas según los cánones de la belleza actuales, aunque no tuviera dos dedos de cerebro.

Yarrington le dio luz verde y éste se embarcó en comprar con dinero público (no creo que de su bolsillo), espacios en todos los medios de comunicación posibles, le surtió efecto la estrategia, ganó la postulación y la elección, dejando en el camino a personajes que habían contribuido a que Tomás llegara a la gubernatura.

En el momento en que Yarrington acuerda con Eugenio empieza la caída del matamorense al grado que vimos el fin de semana, a ser expulsado de las filas de su instituto político, al que abrazó desde su adolescencia.

Hay quien dice que los priistas se tardaron en tomar una decisión de este tipo, porque a Javier Duarte, el prófugo ex gobernador veracruzano, le aplicaron “fast track” la expulsión.

La decisión del PRI está siendo cuestionada por Alberto Sánchez Neri, presidente estatal del Partido de la Revolución Democrática quien pregunta el por qué sólo persiguen a Yarrington las autoridades y dejan sin señalamientos legales al desempeño mostrado por los dos más recientes mandatarios de Tamaulipas.

Eugenio Hernández y Egidio Torre, el primero dejó una deuda de seis mil millones de pesos y el segundo de 17 mil, según declaraciones del actual mandatario panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca y ninguna autoridad mueve un dedo para ver dónde quedó esa enorme cantidad de dinero.

Sólo para puntualizar cuando Yarrington dejó el poder estatal la deuda de esta entidad ascendía a 600 millones de pesos, échen cuentas sobre la disparidad de Eugenio y Egidio en el endeudamiento en que dejaron a Tamaulipas.

El dirigente perredista asegura que más que el exilio político para los tres personajes mencionados lo que se requiere es la aplicación de la ley.

Relacionado precisamente con la actuación gubernamental está el anuncio que hiciera FJGCV cuando dió el arranque de la caravana de connacionales que cruzan por territorio fronterizo para internarse al país en esta temporada decembrina.

El mandatario de los tamaulipecos se comprometió a que vigilarían las rutas por Tamaulipas, pero resulta que la Policía Federal desde noviembre retiró a su personal destacamentado en esta entidad, y por lo tanto se suspendieron las caravanas resguardadas según lo publican diversos medios de comunicación.

Es más, cuando usted habla a la PF le dicen, “no hay caravanas desde noviembre, se recomienda viajar de día y tener mucho cuidado a la altura del municipio de Jiménez”, ¿qué tal eh? No que muy vigilado el estado.

Y además como cereza del pastel FJGCV aseguró que la vigilancia sería también por aire, supongo que con helicópteros ¿o con drones?, pero ¿cuáles? No hay personal ni equipo para hacer estas labores y evitar que los connacionales sean sorprendidos por la delincuencia organizada y desorganizada que opera en Tamaulipas.

Es grave que el mandatario texano-tamaulipeco afirme algo que no existe en realidad de ahí la relación del incumplimiento de sus compromisos como responsable de la seguridad en la entidad.

Y por los rumbos de Cuarnavaca, la ciudad de la eterna primavera, a la que ahora llaman de la eterna balacera, pues resulta que el futbolista convertido en presidente municipal Cuauhtémoc Blanco hizo una huelga de hambre chiquita para obligar al Congreso estatal a que no le arme el juicio político, porque ahora que sabe lo que es vivir del presupuesto no quiere vivir en el error y se resiste a dejar su área de confort y tener que regresar a la vida de las patadas.

Pues bien, le concedieron el amparo para que no lo manden a la cárcel con todo y balón, y levantó el ayuno que más de uno calificó de payasada y mentira.

Este breve recuento de las novedades políticas del país son una muestra más que palpable del desprestigio de las y los personajes que se dedican a vivir del presupuesto y del hartazgo de la mayoría de los habitantes de este país y por ende, de Tamaulipas al ver tan pobre desempeño de quienes se comprometieron a mejorar las condiciones de vida de la población.

Así las cosas.

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