“Megalodón”: Una mega decepción

by / Comentarios Desactivados en “Megalodón”: Una mega decepción / 8 View / agosto 19, 2018

Por: Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Todo mundo sabe que ir a ver Megalodón (The Meg, EU-2018), de Jon Turteltaub, resulta un ejercicio más de disfrute y evasión que un acto de placer estético. La promesa de la cinta era alta puesto que tiene como protagonista a un actor de acción carismático como Jason Statham y a un tiburón prehistórico gigante, sin embargo, la cinta resulta demasiado sosa.

Todo comienza cuando el capitán de la Marina Jonas Taylor (Statham), buzo experto, abandona una misión de rescate a la mitad, acto por el cual perdió su trabajo y su matrimonio.

¿Qué pasó durante la misión? Resulta que durante una expedición a las Fosas Marianas (el lugar más profundo del océano), cerca de Filipinas, Taylor y su tripulación se toparon con una criatura gigantesca, pero nadie parece creer su historia.

Cinco años después, otro grupo de científicos se lanza a la exploración de la parte más profunda de las fosas marianas en la cual participa Lori (Jessica MacNamee), la exesposa de Taylor. En una historia similar a lo ocurrido al inicio de la trama, el submarino de la expedición se queda atrapado en el fondo bajo el acecho de una criatura gigante, y ¿a quién llaman para el rescate? A Taylor, por supuesto.

Y pues resulta que lo que se encontraron fue a un Megalodón, el tiburón más grande que ha existido y que se creía extinto. Hay por ahí un contexto más amplio sobre lo que hay en la fosa, el cual involucra a una especie de nube de sulfuro de hidrógeno que de alguna manera aísla a una zona profunda del océano que es donde habita este monstruo, el cual escapó por un agujero hacia la superficie.

En fin, todo lo anterior es el inicio de una persecución que inevitablemente nos recuerda a la cinta Tiburón de Steven Spielberg, en donde el ser humano deberá acabar con la bestia antes de que deje un sendero de muerte y destrucción.

Si bien no podemos pedir profundidad al tema, al menos una buena dosis de suspenso y acción, que nos mantuviera al filo del asiento, sería lo adecuado. Pero esta situación no ocurre, la persecución resulta aburrida y predecible, y no se genera mucho suspenso que digamos. Los decesos de algunos personajes no duelen como debieran, y el poder destructivo del monstruo no resulta de interés alguno.

Megalodón termina siendo una cinta del montón, totalmente desechable, y ni el carisma de Jason Statham puede salvarla.