Opinión Económica

by / Comentarios Desactivados en Opinión Económica / 7 View / octubre 4, 2018

“La UAT, las TIC’s y la inclusión educativa”

por Dr. Jorge A. Lera Mejía

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y su Rector José Andrés Suárez Fernández, se han propuesto fortalecer y ampliar la capacitación, uso e infraestructura en hardware y software, que redunde en un mayor y mejor aprovechamiento de las Técnicas de la Información y la Comunicación (TIC’s), en favor de la educación inclusiva de los jóvenes estudiantes universitarios Millennialls.

El impacto de las nuevas tecnologías sobre la educación, ha sido paradigmático en la denominada Sociedad de la Información.

Las nuevas demandas didácticas han provocado grandes cambios en la forma en que los medios producen y distribuyen sus contenidos educativos.

La satisfacción de estas nuevas demandas de información por parte del Sector Educativo, no es posible sin una decidida apuesta por las TIC´s y por los equipos profesionales capaces de sacarles partido.

La incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en las aulas de los centros educativos, es una medida necesaria y urgente que llevará sin duda a una mejora significativa en el proceso de aprendizaje y enseñanza.

Esto implica una considerable inversión económica para la capacitación y actualización docente así como una dotación de infraestructura integral que se justifica plenamente si son empleadas de la manera correcta.

Al final del camino, no se trata de mejorar por mejorar, ahora se busca disminuir las causas graves de la desigualdad social, económica y educativa, se busca ser más incluyentes en el acceso a la escolaridad de calidad por medio de esas nuevas herramientas en las organizaciones escolares, como las TIC´s, mismas que en el futuro se tendrán que adaptar más al combate a la desigualdad social y educativa.

INCLUSIÓN EDUCATIVA. UNA NECESIDAD:

El término inclusión aparece en los años 90 para sustituir el término de integración, el uso del término se relacionó inicialmente con los procesos pedagógicos para plantear el modo cómo la escuela se debe dar respuesta a la diversidad. (Ruiz Aguirre, Año. 3, núm. 3, diciembre 2014 nov. 2015 / ISSN:).

El origen de la idea de inclusión se sitúa en el Foro Internacional de la UNESCO celebrado en Jomtien en 1990 en Tailandia, el cual marcó la pauta de

las políticas de atención de los sujetos con discapacidad en el área de la

educación, en los diferentes países que la conforman.

La inclusión educativa se enfocó en un primer momento a alumnos co “Necesidades Educativas Especiales” y con “Discapacidad”, planteándose como la forma de integración a tales alumnos a programas educativos regulares.
Actualmente el concepto se ha ampliado (Aiscow, 2001, 2004, 2005, 2007; Henze, 2000; Arnaiz, 2003; Echeita, 2006; Ryan, 2006) en educación para todos, capacidades diferentes, eliminación de barreras del aprendizaje y la participación, entre otros.
De acuerdo a Parilla, “La educación inclusiva ha ido ganando terreno como movimiento que desafía y rechaza
las políticas, culturas y prácticas educativas que promueven cualquier tipo de exclusión” (2004, p.196).
Así mismo Ainscow (2007), señala que en muchos países la educación
inclusiva todavía es considerada como un enfoque para servir a niños y jóvenes
con discapacidades dentro de los marcos de educación general.
Sin embargo, internacionalmente cada vez es considerada de modo más amplio como una reforma que apoya y asume la diversidad entre todos los alumnos (UNESCO, 2001).
Este mismo autor presume que “la meta de la educación inclusiva es eliminar la exclusión social que se deriva de actitudes y respuestas a la diversidad
en raza, clase social, etnia, religión, género y capacidades” (2007, p. 3).
El propósito escolar de la inclusión es que todos los alumnos lleguen a una formación a la que tienen derecho por razones de justicia y democracia.
La problemática de la inclusión educativa radica en la situación que guardan los alumnos que se encuentran vulnerables y son expuestos a muchas formas de exclusión (Escudero, 2005).
El reto es, que las instituciones den respuesta a la atención de la diversidad de los alumnos en cualquier nivel educativo y bajo la modalidad de estudios que más interese a los estudiantes.
La educación inclusiva se visualiza como la meta de la educación para
todos, aunque en la actualidad el desarrollo humano ha traído consecuencias tanto negativas como positivas, producto de los avances de la modernización social, la industrialización y el progreso tecnológico, lo que ha generado pobreza, desigualdad social, el deterioro de las clases sociales, discriminación y
disminución en las posibilidades que tiene un sujeto para el desarrollo de sus
aptitudes y habilidades, situación que se ha generalizado en la mayoría de los
países y en donde México no es la excepción.
Fuente: Jorge Lera & Sergio Altamirano: El FUTURO DE LAS TIC´s PARA UNA EDUCACIÓN INCLUYENTE. Ponencia 2 Congreso Desigualdad Educativa Eumed-UMA-UAT. ISBN-13: 978-84-16874-74-3.