Opinión Económica

by / Comentarios desactivados en Opinión Económica / 7 View / octubre 10, 2018

“Pros y contras del nuevo TLC”

Por Dr. Jorge A. Lera Mejía

Esta semana, el Presidente saliente Peña Nieto, y el entrante López Obrador, lanzaron la convocatoria para buscar consensos al nuevo nombre en español del viejo Tratado de Libre Comercio de América del Norte -TLCAN.

Para mi gusto, eso de buscar un nombre que rime en español es lo de menos, pero en México nos gusta poner crema a todo lo que se cocina. En esto del comercio trilateral no es la diferencia, ya el equipo saliente propuso unas siglas cuando en entrante propone las suyas, como si fuera lo trascendente.

Pero aquí trataré hacer un repaso suscinto, de algunos pros y contras que con el nuevo acuerdo comercial afectará a México y a los mexicanos, para ello revisé algunos comentarios de otros autores publicados entre agosto y principios de octubre, cuando al fin aceptó Canadá alinearse al acuerdo previo de México y EUA.

Fuentes: El Imparcial 1/10/2018; El Financiero 20/09/2018; El Economista 12/08/2018.

FILOSOFIA NEOLIBERAL DEL LIBRE COMERCIO: A medida que se intensifica la tensión sobre el comercio en todo el mundo, es común tratar de recordar que el comercio no es un juego de “suma cero”. Donde algunos ganan y otros pierden. Debe ser parejo, donde predomine el ‘ganar-ganar-ganar’

Por el contrario, los pensadores económicos del libre comercio, piensan que al permitir que los países se enfoquen en lo que saben hacer mejor, el comercio puede beneficiar a todos.

La lógica no puede contrarrestar a la faceta tan profundamente arraigada de la naturaleza humana de que todos somos mucho más conscientes de lo que perdemos de lo que ganamos y de que somos realmente reacios a las pérdidas.

Un aumento en el comercio creará tanto perdedores como ganadores. Pero es una certeza virtual que los perdedores serán más visibles. Solo hace falta ver a Estados Unidos y México: muchos estadounidenses están convencidos de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994 les provocó grandes pérdidas.

Sin embargo, el TLCAN es igual de impopular en México. Para los mexicanos, la injusticia es dejar vacío el campo, el enorme territorio agrícola del país que quedó destruído, según lo consideran, por el TLCAN.

La narrativa preside al sur de la frontera es idéntica a la del norte: una élite tecnócrata indiferente socavó las posibilidades de vida de los trabajadores que encarnan el espíritu del país.

AGRICULTURA: La agricultura mexicana tendría dificultades para competir contra cualquiera sin mucha protección. Las reformas agrarias profundamente ineficientes que se aprobaron hace un siglo llevaron a que las granjas se dividieron en pequeños lotes.

Durante generaciones, cuando los padres pasaron sus granjas a sus numerosos hijos, los lotes se dividieron y se hicieron aún más pequeños.

Al igual que los obreros estadounidenses, los campesinos son importantes para la visión que tiene México de sí mismo. Abrirlos a la competencia de la industria agrícola de EU implacablemente eficiente y subsidiada marcó el fin para un estilo de vida.

VIGENCIA: En el TLCAN original la vigencia era indefinida, el nuevo acuerdo tiene una vigencia de 16 años y revisiones anuales a partir del sexto año.

SEÑALES DEL MERCADO POR TLCAN: El nuevo acuerdo México-Estados Unidos-Canadá reemplaza al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que eliminó barreras comerciales entre los tres países. Sin embargo, el TLCAN motivó a las fábricas a moverse a México para aprovechar los bajos sueldos. El acuerdo tiene el objetivo de regresar la manufactura a Estados Unidos.

Sin embargo, Estados Unidos también tuvo que hacer concesiones. Por ejemplo, acordó mantener el proceso de resolución de disputas del TLCAN que quería descartar pero que Canadá insistió en conservar.

En general, los mercados financieros están aliviados de que los países llegaran a un acuerdo.

AUTOS: TLCAN rediseñó el mercado automotriz norteamericano. Las armadoras construyeron complicadas cadenas de suministro que traspasaban las fronteras de Norteamérica. Al hacerlo, tomaron ventaja de las fortalezas de cada país: mano de obra barata en México, y trabajadores calificados y cercanía con clientes en Estados Unidos y Canadá.

El nuevo pacto cambia las cosas. De entrada, el porcentaje contenido de un auto que debe construirse dentro del bloque comercial para calificar para el estatus libre de aranceles aumenta de 62,5% a 75%.

Una cláusula más atrevida requiere que entre 40% y 45% de las partes de un auto se construyan en donde los trabajadores ganen 16 dólares la hora. Eso significa que la producción regresará a Estados Unidos y Canadá, y se retirará de México (y probablemente aumente la presión para que suban los sueldos mexicanos).

Significa que en reglas de origen, se estableció que el 75% de los vehículos debe manufacturarse en Estados Unidos y en México, pero entre 40% y 45% del contenido de las unidades debe hacerse en lugares donde los trabajadores ganen 16 dólares por hora.

Tales cláusulas podrían aumentar los precios de los vehículos para los clientes.

TRANSNACIONALES: El nuevo pacto reduce las cláusulas que protegen inversiones extranjeras.

FARMACÉUTICAS: El pacto ofrece muchas oportunidades a las compañías farmacéuticas que hacen medicamentos biológicos, fármacos sumamente caros producidos a partir de células vivas. Les da 10 años de protección de la competencia genérica, de los ocho que la administración de Obama negoció en el TPP.

Sin embargo, se abren nuevos privilegios de monopolio para las empresas farmacéuticas, con lo cual podrían socavar las reformas necesarias para hacer los medicamentos más accesibles aquí y aumentar los precios en México y Canadá.

MERCADO MINORISTA: Estados Unidos presionó a Canadá y México para aumentar la cantidad de dólares al que deben llegar los envíos antes de ser sujetos a impuestos de importación. Canadá, por ejemplo, permitirá embarques libres de impuestos y aranceles por hasta 40 dólares canadienses (31 dólares), de los 20 dólares canadienses (16 dólares) contemplados por el TLCAN.

El cambio hace que los productos estadounidenses sean más competitivos en Canadá porque serán sujetos a menos impuestos en la frontera y representarán ahorros para los canadienses que compren en internet. Sin embargo, el aumento puede ser un riesgo para los minoristas canadienses.