Opinión Económica

by / Comentarios Desactivados en Opinión Económica / 2 View / noviembre 4, 2018

-Éxodo centroamericano causado por corrupción, desigualdad y violencia-

Por: Jorge A. Lera Mejía

De acuerdo a la publicación de la cadena BBC News Mundo, el pasado 25 de octubre, denominada Caravana de migrantes: ¿qué rol ha tenido Estados Unidos en la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades que padecen Honduras, Guatemala y El Salvador?, la migración es una manifestación de una relación profundamente desigual entre los países que envían migrantes y los países de destino. La forma en la que sea han dado las relaciones de EUA con Centroamérica ha hecho que muchos lo consideren como el país preferido para emigrar, el Sueño Americano “American Dream”.

Porque es el lugar que más conocen, más cercano y donde ya cuentan con amistades y familiares residiendo y trabajando, desde los tiempos de la segunda guerra, cuando los americanos abrieron sus fronteras para alimentar su ejército de obreros y campesinos de reserva, en lo que sus jóvenes luchaban una guerra al otro lado del mundo. Donde, en su imaginario, se encuentran las mejores opciones de vida.

Pero, además, Estados Unidos ha tenido una historia de dominio y control económico y político sobre los tres países del triángulo oscuro que conforman Honduras, Guatemala y El Salvador, por lo que seguramente, esa es una de las primeras causas de la actual caravana de migrantes centroamericanos, junto la violencia e inseguridad resultante de la pobreza de dichos países.

Durante la época de las guerras en Centroamérica, los sucesivos gobiernos de Washington tuvieron una influencia “muy fuerte” en países de la región.

En El Salvador en los años de la guerra, Estados Unidos gastó más de 6 mil millones de dólares en ayudar al gobierno y al ejército para derrocar las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Durante ese conflicto, según la Comisión de la verdad de las Naciones Unidas, murieron unas 75 mil personas y se reportaron homicidios, desapariciones, violaciones, torturas, secuestros y atentados a los derechos humanos, principalmente a manos del ejército.

Un factor decisivo en el legado del conflicto de aquellos años de Guerra Fría fue que Centroamérica era vista como parte del escenario de una lucha que Washington entendía que se librara contra el comunismo internacional. “Por eso los conflictos internos no se vieron en su dimensión particular y nacional, sino como parte de un juego internacional entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y estos países y sus problemas quedaron en medio de todo eso.

Detrás de esa situación se halla una de la raíces de los diferentes desplazamientos que han tenido lugar en los últimos 40 años. “Debemos recordar que los primeros grandes flujos migratorios tuvieron lugar cuando cientos de personas de Centroamérica intentaban huir de las masacres y persecuciones que fueron factor común en la región entre las décadas de 1970 y 1980 y que fueron financiadas de forma indirecta por EUA.

Otro ejemplo intervencionista del gobierno de EUA en la región, se dio cuando el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala -financiado por Estados Unidos- o las diferentes intervenciones militares que se extendieron incluso hasta Panamá. “Fue una situación que ayudó a fomentar las condiciones de inseguridad e inestabilidad que sigue hasta nuestros días y de la que todavía intentan escapar estas personas” (Wilson Center, 2018) .

Posterior a las guerras intervencionistas y golpes de estado centroamericanos, la constante falta de oportunidades, la falta de fuerzas policiales capaces de controlar el crimen y proveer la seguridad se presentan como un problema de largo alcance, de desarrollo institucional, en el que Estados Unidos juega un papel principal.

Otro factor a tener en cuenta fue la forma en que ciertas “políticas erróneas” de Estados Unidos contribuyeron a fomentar la violencia en la región y a crear uno de sus flagelos más temidos: las pandillas. El ejemplo más conocido es “La Mara Salvatrucha, el grupos criminal del que muchos inmigrantes están huyendo, tuvo su origen en cárceles de Los Ángeles en la década de 1980. Estos pandilleros fueron deportados luego a esos países y esto contribuyó a generar esta situación de inseguridad que actualmente se vive allí con estas bandas criminales”.

Durante la década de 1990 Estados Unidos continúo su apoyo a estos países mediante programas de asistencia financiera y de capital político, lo que le garantizó mantener una influencia decisiva en la región.

Todo comenzó a cambiar a partir de 2014, cuando ocurrió la primera crisis migratoria de niños no acompañados. Durante el verano de ese año, una inusitada caravana de miles de menores de edad centroamericanos que viajaban solos comenzó a marchar para pedir asilo en la frontera sur de Estados Unidos.

Por esa nueva forma de huir masivamente, se empieza a reflexionar sobre las condiciones de vida en Centroamérica, entendiendo que habría que fortalecer la frontera y las medidas migratorias, pero también ayudar a resolver los problemas.

Una comisión bipartidista del Congreso de Estados Unidos decidió entonces que se enviaría una ayuda de 750 millones de dólares para apoyar a estos países. “Estados Unidos ha mostrado un compromiso para hacer frente a las raíces de los flujos migratorios a través de los diferentes programas de ayuda que mantiene en esos países. Es cierto que no han sido suficientes, dadas las magnitudes de los problemas, pero ha habido una intención y un esfuerzo por tratar de hacerlo”.

Sin embargo, de acuerdo con organizaciones civiles, parte de esta ayuda no ha llegado y no se han creado programas suficientes para trabajar para solucionar los problemas más acuciantes de esos países. “Las políticas de los gobiernos de Estados Unidos han sido punitivas en lugar de intentar resolver realmente los problemas que hacen que los centroamericanos y sudamericanos huyan de sus países para venir a Estados Unidos en busca de asilo”, asegura a BBC Mundo Nicholas Valentino, profesor del Centro de Estudios Políticos de la Universidad de Míchigan.

En su criterio, la creación de programas para brindarles a estas personas un mejor futuro en sus países son más económicos que los miles de dólares per cápita que se necesitan para detenerlos, procesarlos y, finalmente, deportarlos, pero no es algo que se tome en cuenta en Estados Unidos.

En los tiempos actuales, Estados Unidos ha dado la espalda a proyectos que estaban ayudando a fomentar la institucionalidad en América Latina, como pasa con su silencio ante las presiones del gobierno de Guatemala contra la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG).

Sin embargo, adicional a la influencia negativa de las políticas intervencionistas de EUA, es importante reconocer que la causa principal se encuentra en los gobiernos corruptos de la región, sumando la falta de seriedad, desarrollo y responsabilidad de los propios pobladores centroamericanos, actuando en sentido contrario a consolidar  las oportunidades, empleo, así como abatir la violencia e inseguridad en sus propias comunidades. Significa que la causa principal se centra en la propia región.

Al final del camino, a partir del año 2017, y en lo que termina este 2018, las expresiones de violencia e inseguridad, así como la falta de oportunidades en las ciudades más importantes de Honduras, El Salvador y Guatemala, han hecho explosión y proliferación de un nuevo fenómeno migratorio, que más que simples caravanas de migrantes, se convirtieron en verdaderos Éxodos Humanos al estilo de los tiempos bíblicos.

Ese fenómeno, se muestra agravado y reproducido por la influencia de las bandas de “polleros”, ahora representadas por grupos del criminen organizado transnacional. Siendo facilitado por la gran disponibilidad de la mayoría de centroamericanos de teléfonos inteligentes (Smart Phone) que utilizan ampliamente las redes sociales que sirven de puente de comunicación y difusión masiva de la existencia de las caravanas de migrantes.

Así las caravanas que iniciaron el 19 de octubre con el rompimiento del cerco policiaco en forma violenta en el Río Suchiate de México, donde inició una primer caravana de cerca de 4 mil hondureños, esta se ha reproducido con otras tres nuevas caravanas, sumando hasta este día domingo 4 de noviembre cuatro caravanas.

Los números oficiales no es posible confirmar. Pero se habla de ya mil migrantes, principalmente de origen hondureño, pero ya agregados más de 2 mil salvadoreños y mil guatemaltecos. Esto no termina aquí. Esto apenas está empezando…