AL VUELO

by / Comentarios desactivados en AL VUELO / 23 View / abril 28, 2017

-Cine

Por: Pegaso

Andaba yo volando allá, cerca de la estratósfera, soportando el intenso calor primaveral, así que para evitar los efectos del “golpe de calor” tuve que aventarme tres botellitas de agua purificada, dos gatorades y un sobre de vida suero oral.

Luego, ya instalado en mi cómoda nubecilla viajera, me puse a repasar mi película favorita: 3 Idiots.

La original hindi cuenta una enternecedora historia, donde tres estudiantes pasan una y mil peripecias para obtener el título de ingeniero en una de las más prestigiadas universidades de su país.

Protagonizada por Aamir Khan y Karina Kapoor, con dirección de Rajkumar Hirani, es una producción de la próspera industria del cine de la India concentrada en Bombay, a la cual se le conoce genéricamente como Booliwood, en alusión o como parodia al Holiwood californiano.

Se estrenó en 2009 pero ya es considerada como un clásico del cine mundial.

Definitivamente no quise ir al cine a ver la copia chafa que hicieron en México.

Tres Idiotas, la película mexicana, no duró ni dos semanas en cartelera porque la crítica la hizo garras.

Si consideramos que toda comparación es odiosa, aquí se llegó al extremo, porque no es posible equiparar a un Da Vinci con un dibujo de un escolapio de tercer grado de primaria.

Esto me da pie para comentar que en el cine estamos pa´l perro, como dice el silenciao Arturo Román.

El séptimo arte en México alcanzó su cúspide en la década de los cuarenta y parte de los cincuenta, pero ya desde 1927, con la primera producción sorona, El Aguila y el Nopal, se colocó como uno de los más importantes de América Latina.

La Época de Oro (1936-1957) llevó a México a competir incluso con las producciones holiwoodenses, con actores como Andrea Palma, Esther Fernández, Lupe Vélez, Tito guízar y Domingo Soler.

Más tarde surgirían rutilantes estrellas como Emilio Fernández, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Arturo de Córdoba, Germán Valdez, Mario Moreno “Cantinflas”, María Félix y el inmortal Pedro Infante, por nombrar a los más destacados.

Tal vez, y esto es desde mi punto de vista, la muerte de la Época de Oro Mexicana vino después de la película Tizoc, una de las producciones más galardonadas que ha dado nuestro país.

Después de los 60, tratando de alcanzar el mismo nivel de antes, vinieron las comedias rancheras, los dramas de barrio, las películas de luchadores donde se introdujeron los personajes de El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras, o las de aventuras, como Chanoc contra el Tigre y el Vampiro, protagonizada por Gregorio Casals y Germán Valdez “Tin Tán”, en el papel de Tsekub.

En los setenta vino el degenere con la popularización de las películas de ficheras.

Ahí sobresalió por méritos propios nuestra actual flamante diputada federal, Carmen Salinas “la Corcholata”.

Las décadas de los ochenta y noventa se caracterizaron por filmes macuarros que no salían del tema del contrabando y la traición.

Luego del 2000, ha habido una serie de tímidos intentos por salir del profundo bache en que se encuentra la industria cinematográfica nacional, y ni con la inyección de recursos por parte de CONACULTA se puede hacer algo regularmente aceptable.

El primer largometraje del mexicano, ahora bien cotizado en Hooliwood, Alejandro González Iñárritu, llamado “Amores Perros”, recibió buenas críticas. Fue la catapulta de actores como Gael García Bernal y Vanessa Bauche.

Le seguiría “Y tu mamá también”, con el citado Gael García Bernal y otra nueva estrella, Diego Luna. Ambos se codean y se llevan de a patada y piquete de nachas con la crema y nada de Beverly Hills, gracias en parte a la aceptación de sus películas en el competido mercado norteamericano.

¿Y qué siguió después? Nada.

Viene Eugenio Derbez con sus personajes estereotipados y sus vanos intentos por conquistar la atención del gran público.

Todo lo anterior me hace suponer que difícilmente la industria cinematográfica nacional volverá a vivir una nueva época dorada.

La producción de churros no cesa.

La última película de Derbez, “Cómo ser un gigoló”, no da para mucho.

Títulos como “Todos queremos a alguien”, “Kilómetro 21″, La vida inmoral de la pareja ideal”, “No manches, Frida” y “El Tamaño sí importa”, sólo reflejan la limitada capacidad de imaginación que tienen los productores de cine mexicanos.

Por tal motivo tenemos que irnos a los remakes, es decir, a copiar o a refritar lo que hacen en otros países, pero a final de cuentas, nos salen copias tan charchinas como la versión mexicana de “3 Idiotas”.

Ya dije que esa cinta fue destrozada por la crítica. Mientras que la original hindi presenta con gran candor y emotividad la relación de los tres amigos, Rancho, Rajú y Farham, la mexicana tiene que hacer acopio de chistes malos y pedos para hacer reir a la audiencia.

No. Definitivamente, no hay punto de comparación.

Quedémonos con el refrán estilo Pegaso: (Concurrir a la proyección de un largometraje sin degustar el aperitivo elaborado a base de granos de maíz a los cuales se les aplica calor y saborizante, equivale a no estar presente en la función). “Ir al cine sin palomitas es como no ir al cine”.