AL VUELO

by / Comentarios desactivados en AL VUELO / 12 View / abril 26, 2017

-Fuerza

Por: Pegaso

Andaba yo volando por los límpidos aires primaverales de Reynosa, viendo cómo las calles de la ciudad lucen vacías, desoladas, en espera de nuevos acontecimientos violentos como el que ocurrió la madrugada del sábado.

En las avenidas sólo quedan las huellas de aquel horror:  Manchas de carbón, alambres y pedazos de plástico quemado.

Pero en la mente de los ciudadanos está marcada la amenaza que hicieron los grupos criminales luego de la muerte de su líder:  O nos entregan a los marinos que lo asesinaron o vamos a empezar a matar a gente inocente.

El miedo cunde. Ya no se sabe si hay que protegerse de los delincuentes o de los militares. La gente ya no sale.  Se refugia en sus casas.

El lunes prometí brindar una explicación de por qué están sucediendo las cosas que pasan en Reynosa, en Tamaulipas y en México, y qué es lo que debe hacer Peña Nieto para volver a la normalidad, si es que alguna vez la hubo en nuestro país.

Pero antes, una breve reflexión acerca de las palabras que dijo la Presidenta de la Cruz Roja local durante la ceremonia de inicio de la Colecta Anual.

Doña María Antonieta Elizondo de García se aventó un rollazo como los que acostumbra en estos eventos, pero entre las cosas que dijo sobresalió algo que la mayoría no entendimos.

No sé si la señora lo dijo como broma o si fue muy en serio, aunque yo la vi muy convencida de sus propias palabras.

Refiriéndose al episodio violento del sábado, doña Antonieta decía que Diosito nos tenía aquí a nosotros por algo, como una especie de resistencia.

Oigamos:  “Que sin embargo nos tiene aquí, a nosotros para una causa: Para resistir en el bien y para el bien. Pase lo que pase, suceda lo que suceda, Señor, aquí estamos.  Resistiendo en el bien, en lo que tú has colocado en nuestros corazones porque nuestro afán es serle fiel a él.  Ese es nuestro afán”.

Me sonó más como a un pastor religioso dando su sermón que como un evento cívico.

El que no se aguantaba la risa era el Willy, quien después posteó en WhatsApp: “La titular de la Cruz Roja hasta iluminada se siente”.

Sirva lo anterior para el siguiente comentario:  El clima violento que se vive en Reynosa, en Tamaulipas y en México es fruto de una idea muy antigua.

Ya los filósofos griegos discutían qué era mejor, si ser malvado o noble.

Sócrates les decía a sus discípulos que el hombre malvado es infeliz y que por el contrario, la persona noble es feliz.

Consideraba que la intemperancia, la crueldad y la maldad son enfermedades del alma, así como el cuerpo también suele enfermar.

Antes, cuando alguien tenía un padecimiento, iba con un doctor, y generalmente los métodos de curación implicaban un intenso dolor, porque se practicaban sangrías, incisiones y cortes sin anestesia.

Razonaba Sócrates:  Así como el que está enfermo requiere de ser curado, a pesar del dolor que eso provoca, el hombre malvado también necesita de curación, porque su alma está enferma.

Y mientras que el médico se encarga de curar el cuerpo, los jueces se encargan de curar la injusticia.

-Oye, Pegaso: ¿Y cómo se cura la injusticia?-me preguntará alguno de mis lectores.

-¡Pues con un castigo!

Sócrates decía que el hombre malvado, después de recibir el castigo, volverá a ser feliz porque se ha librado de ese mal, aún cuando el castigo sea la muerte, ya que en ese caso su alma quedará liberada de tal enfermedad.

Por desgracia, los índices de maldad se han multiplicado a todo lo largo y ancho del país.

Un joven se hace malo cuando crece en un ambiente criminógeno, en las barriadas, en los cinturones de miseria y se da cuenta que trabajando honradamente jamás podrá obtener lo que anhela, es decir, vehículos de lujo, joyas, mujeres bellas o mansiones, como los políticos ladrones y empresarios inescrupulosos que se exhiben en los medios de comunicación.

La única salida, unirse a un grupo delictivo.

Sócrates discutía con sus alumnos si la fuerza te da el derecho de obtener lo que quieres.

Uno de ellos, Callicles, defendía que el hombre fuerte tenía el derecho de arrebatar sus bienes a otros más débiles, e incluso, provocarles la muerte.

La respuesta del afamado filósofo fue aplastante:  “Callicles, tú tienes un esclavo, y este es más fuerte que tú, luego entonces, ¿él tiene derecho de quedarse con tu casa, esposa y posesiones?”

A lo que el tal Callicles reculó, diciendo que no se refería a ese tipo de fuerza.

Pues bien, eso es lo que ocurre en Reynosa, en Tamaulipas y en México.  Mucha gente piensa que usando la fuerza es como van a poder tener todo lo que desean, aún cuando saben que siempre están a un paso de morir (de ahí la adoración a la Santa Muerte).

Un pensamiento incubado muy en el fondo de nuestros jóvenes y niños.

Pienso que por lo menos las tres últimas generaciones- si tomamos como base diez años por generación-, están perdidas.

Bien haría Peña Nieto, o más bien, el Gobierno Federal, en rescatar lo que queda de éstas generaciones y brindarles todo el apoyo para que, mediante la educación, puedan superarse, ser productivos y útiles para la sociedad.

Mientras tanto, podemos seguir pensando como la señora María Antonieta, Presidenta de la Cruz Roja: “Pos aquí nos puso diosito y hay que aguantarnos”.

Viene el refrán estilo Pegaso: “Es preciso esforzarse, puesto que los objetos de buena calidad requieren de grandes afanes”. (A chingarle, que lo bueno cuesta un chingo).