CECIL B. DEMILLE, EL MESÍAS DEL CINE ÉPICO BÍBLICO

by / Comentarios desactivados en CECIL B. DEMILLE, EL MESÍAS DEL CINE ÉPICO BÍBLICO / 32 View / abril 18, 2014

México, Tamaulipas.- Con el surgimiento del cine como expresión artística, han sido mucho lo que se ha abordado en la pantalla grande desde entonces, entre ellos el tema de las religiones, específicamente la católica, dentro del cual un cineasta pasó a la historia como referente del género épico bíblico: Cecil B. DeMille.

Nacido el 12 de agosto de 1881, hijo de los dramaturgos Henry Churchill DeMille y Matilda Beatrice De Mille, Cecil se convirtió en un icono del cine americano cuando, en otoño de 1913, casado, con deudas y superando los treinta años, cambió su carrera teatral en Nueva York (una expresión artística en crisis en parte por el surgimiento del cine), para trasladarse a California en busca de un espacio en el séptimo arte.

Se convirtió en director general de la compañía Jesse L. Lasky Feature Play (hoy en día conocida como los estudios Paramount) y con sus producciones fue cofundador de la industria cinematográfica de Hollywood. Apenas un año después de su llegada a filmó su primer largometraje bajo el nombre de El prófugo (1914) acerca de la malversación de fondos, el romance y el asesinato interracial, que de inmediato se convirtió en un éxito comercial.

A ese trabajo fílmico le siguieron otros como The call of the North (1914) y The Virginian (1914) sobre la vida en la frontera y posteriormente tuvo una etapa de filmes sobre las problemáticas del amor y los asuntos maritales con filmes como What’s-His-Name (1914) y The Man from home (1914), y otros de temas más exóticos como The Unafraid (1915) sobre el espionaje; The Captive (1915) sobre un romance en los grupos étnicos; The Wild Goose Chase (1915) sobre dos abuelos estadunidenses que tratan emparejar a sus hijos y The Arab (1915), sobre la discordia en las religiones, el primer acercamiento al cine religioso.

Posteriormente, tras una época de filmes concentrados en las comedias y farsas románticas, con la influencia que equivale el ser hijo de un predicador  en 1923 inició el rodaje de la primera gran epopeya épica con la adaptación bíblica de Los diez mandamientos, una película muda que representa la entrega de las leyes de Dios en los tiempos antiguos a Moisés.

Rodada en las dunas de Guadalupe-Nipomo, en Estados Unidos, se convirtió en el mayor escenario que jamás se haya construido: un complejo de docenas de edificios, templos y estatuas que recreaban el antiguo Egipto en una área de 140 por 200 metros.

DeMille empleó a dos mil 500 actores, 500 carpinteros, 400 pintores, 380 decoradores y cientos de técnicos más, a los que se sumaban entre tres y cuatro mil animales. El número de personas implicadas en la producción requirió la construcción de un enorme campamento (conocido como Camp DeMille), situado en las proximidades del escenario en que se rodó la película. Un filme que además de cautivar al público, repuntó la economía de la industria fílmica.

Tras el éxito de la producción religiosa, DeMille continuó con otros proyectos moralistas como Triumph (1924); Feet of Clay (1924) permitió DeMille para explorar su afición por la reencarnación en una extraña historia sobre los triángulos de suicidio, viaje del alma y el amor romántico y La cama de oro (1925) fue la última película de DeMille para Paramount antes de regresas a los temas de los matrimonios desastrosos.

El rey de reyes (1927) marcó el regreso triunfal de DeMille a la épica bíblica en la que mostró una historia innovadora sobre la vida de Jesús, que se convirtió en el modelo para las películas sobre dicho personaje en los próximos 80 años según comenta el historiador Peta Goldburg en su libro Selling Jesus: Judas the Betrayer in Film. En el filme se presentó un triángulo amoroso entre el mismo Jesús, Judas y María Magdalena, con una escena magistral sobre la crucifixión y un desenlace diferente al que dictan las escrituras para Judas.

Dynamite (1929) fue la primera película sonora de DeMille y la primera producción de MGM y posteriormente, Madam Satan (1930) se convirtió en el primer acercamiento de DeMille al género musical y luego filmó una nueva versión de El prófugo en 1931, sin embargo el éxito comercial y artístico regresó con la filmación de El signo de la cruz (1932), un nuevo trabajo con tintes religiosos que aborda las tentaciones heterosexuales y homosexuales, la conflagración catastrófica y el sacrificio de los cristianos frente a las rivalidades paganas.

Regresó al mundo antiguo con Cleopatra (1934) con un nuevo triángulo amoroso ahora entre Julio César, Marco Antonio y una sexy Cleopatra (Claudette Colbert) y posteriormente rodó Las cruzadas (1935), que aborda la guerra santa entre sarracenos y cristianos basada en la historia de la religión.

DeMille era un patriota acérrimo y un verdadero creyente en el destino manifiesto de Estados Unidos, que exploró en sus emocionantes películas americanas. A partir de Buffalo Bill (1937), examinó la mitología del Lejano Oeste y su intento de civilizar la frontera americana con otros íconos de Hollywood como Gary Cooper y Jean Arthur. También de corte patriota filmó The Buccaneer (1938), Union pacific (1939), North west mounted Police (1940) y Reap the wild wind (1942), entre otras, también recibidas con éxito por el público.

No obstante, hacia los últimos años de su carrera realizó los trabajos que se convirtieron en referente del séptimo arte, pero sobre todo, del género épico bíblico hasta nuestros días. Primero con la historia de Sansón y Dalila (1949), en la que regresa a los triángulos amorosos que marcó el inicio de un auge en el género durante la década de los 50, que por supuesto, él mismo encabezó.

A continuación, DeMille hizo su circo en la oscarizada épica El mayor espectáculo del mundo (1952), que se centró en los peligros y los placeres de la vida protagonizada por Charlton Heston, Betty Hutton, Cornel Wilde y Dorothy Lamour.

El final de su basta cinematografía llegó con su obra más celebre. Una nueva adaptación de Los diez mandamientos (1956) se convirtió en el mayor logro de DeMille. Durante el rodaje del filme el cineasta sobrevivió a un ataque al corazón para dejar el legado de la cinta más famosa sobre el Antiguo Testamento que incluye la increíble escena de la separación del Mar Rojo que se convertirían al mismo tiempo vitales para la realización de efectos especiales en las películas.

Con más de 70 películas en su haber, Cecil B. DeMille se retiró del cine en 1958 dejando en manos de Anthony Quinn la nueva adaptación fílmica de The Buccaneer (1958). Su trabajo inspiró a varias generaciones de realizadores y hoy en día la Academia estadunidense entrega un premio a la excelencia fílmica que lleva su nombre durante los Premios Oscar. Antes morir el 21 de enero de 1959, a los 78 años DeMille afirmó: “Mi ministerio estaba haciendo películas religiosas y conseguir que la gente lea la Biblia más de lo que nadie ha logrado”.