CRÓNICAS POLÍTICAS

by / Comentarios desactivados en CRÓNICAS POLÍTICAS / 16 View / junio 29, 2017

Por: Alberto Guerra Salazar

– Alertan de una crisis humanitaria, sanitaria

CIUDAD VICTORIA, (ASI)— La Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios, COEPRIS, es una dependencia de la Secretaría de Salud de Tamaulipas, que clausura restaurantes y otros negocios donde no cumplen normas sanitarias básicas.

Bueno pues la COEPRIS tiene un desafío profesional porque los hospitales del gobierno carecen de guantes y otros materiales que garantizan limpieza y protección contra infecciones y es su obligación clausurarlos, en beneficio de médicos, enfermeras y de los propios pacientes.

El problema es que por tratarse de una dependencia de la Secretaría de Salud, el titular puede hacerse de la vista gorda y omitir el cumplimiento de su deber, pues clausurar los hospitales de gobierno supone un escándalo de resonancia nacional y hasta mundial.

El problema es más grave de lo que parece. La carencia de insumos médicos ya ha cobrado vidas humanas, al menos en el Hospital Civil de Ciudad Victoria, que ayer fue inmovilizado por el personal sindicalizado.

Los trabajadores del Hospital Civil “tomaron” las instalaciones y exigieron la presencia de funcionarios con capacidad de resolución para que no les entreguen sólo palabras y promesas, sino que hagan llegar de inmediato, los materiales básicos de trabajo que se necesitan.

Delegados sindicales del nosocomio revelaron el fallecimiento de un familiar de un trabajador del Hospital Civil, que dejó de consumir desde hacía un mes el medicamento para aliviar un mal cardíaco, por falta suministro.

En el Hospital Infantil, de plano cancelaron las operaciones en quirófano ante la falta de guantes y otros insumos, aunque lo raro del acontecimiento es que la decisión la tomó un sub-director del hospital y se lo informa por escrito al director, por cierto, un nepote de nombre Carlos Morris Garza.

La Secretaría de Salud tiene nueva titular, forastera, que no conoce a Tamaulipas, y no ha podido empaparse de los temas inherentes a su cargo. Adicionalmente, la dependencia está bajo la sospecha de haber entregado el contrato de suministro de medicamentos, a una empresa de Oaxaca de muy malos antecedentes.

También el Hospital General tiene problemas de desabasto y los trabajadores han puesto anuncios en los pasillos, pidiendo comprensión a los pacientes y sus familiares pues no es su culpa incumplir los requisitos sanitarios.

El abogado, político y activista social Mauricio Cerda Galán, se declaró sumamente preocupado por esta situación a la que calificó como crisis humanitaria y llamó a convocar a la sociedad a regalar guantes, medicinas y otros insumos, para evitar un colapso en el sistema hospitalario de Tamaulipas.

A la vista de la impotencia gubernamental de cumplir esta obligación suya, es responsabilidad de la sociedad impedir que esta crisis se convierta en una catástrofe humanitaria, agregó Cerda Galán.

Dijo el abogado y político, que lo ideal es instalar centros de acopio para que cada ciudadano o grupo no gubernamental, done paquetes de insumos médicos y salven a los hospitales de la parálisis.

Versiones de prensa hablan de que el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca permanece en la Ciudad de México, atendiendo asuntos de la competencia interna panista por la candidatura presidencial.

Por cierto, Cabeza de Vaca subió un mensaje a redes sociales con motivo del séptimo aniversario luctuoso de Rodolfo Torre Cantú. “No vamos a desistir en su esclarecimiento (del crimen) y aplicación de la justicia”.

Seguramente se le olvidó que ese caso fue atraído por la PGR en su oportunidad y que aquí es caso cerrado, pues ni su hermanito Egidio tuvo la suficiente voluntad política en seis años, de identificar a autores intelectuales y materiales del asesinato así como el móvil.

El PRI hizo el miércoles una ceremonia vespertina en honor de Rodolfo, a la que no asistió ni Egidio viejo ni Egidio hijo. Pero al día siguiente, el ex Gobernador se hizo retratar en una mesa de restaurante-bar de Monterrey, con su paniaguado Guillermo Martínez García, frente a grandes copas de vino.

Tenían rostros achispados pese a que acababan de presenciar en televisión, la derrota del equipo mexicano frente a Alemania, es decir, no estaban tristes.

Retomamos tema de hospitales, para referir que un comando armado entró violentamente al de PEMEX que funciona en Reynosa, sembrando el terror pues todo mundo se tiró un clavado al piso.

Buscaron los delincuentes en todos los rincones e igual como entraron, se fueron, profiriendo amenazas y palabrotas, sin dejar de apuntar sus armas a médicos, pacientes y visitantes.

Por supuesto, hubo más ejecuciones en Reynosa y se repitieron en Ciudad Victoria y El Barretal, cayendo sin vida más mujeres inocentes así como otro abogado.

En temas políticos, resultó una pifia la reunión presidida por emisarios de Enrique Ochoa Reza, Clavillazo para su mejor identificación, pues un grupo de militantes incómodos que habían sido segregado de las invitaciones por Aída Zulema Flores Peña, consiguió entrar al recinto y se robaron la sesión.

No aportó este evento ningún acuerdo porque Diva Gastelum y el resto de la comitiva cumplen una gira nacional por las Entidades en oposición (ya llevan siete visitadas) y traen un guión preparado, un esquema trillado, un discurso repetido.

Luego, el coordinador nacional de la Fundación Colosio, José Murat Casab, el corrupto ex Gobernador de Oaxaca que consiguió imponer a su hijo en el mismo cargo, preguntó a la concurrencia, de mala leche, si no se habían dado cuenta que perdieron las elecciones (gubernatura, presidencias municipales, el control del Congreso local).

Mauricio Cerda Galán, que se hizo invitar por Diva Gastelum, saltó de su asiento enfurecido y le respondió a gritos que eran ellos (el CEN del PRI) los que pretenden ignorar que el PAN gobierna en Tamaulipas.

Hubo otro momento de irritación colectiva, cuando Alejandro Guevara Cobos hizo uso de la palabra pero sólo para echarle flores a Enrique Peña Nieto y a Clavillazo. Más prudente, Alejandro Etienne Llano declinó la invitación de hablar.

Fue una sorpresa la presencia de Ricardo Gamundi Rosas (sabe que es un peligro estar aquí) pero hasta se dio el lujo de tomar el micrófono para denunciar el abandono en que está su partido.

Reclamó Gamundi a los delegados de dependencias federales, que no consigan traer para Tamaulipas inversiones y programas, que se necesitan con urgencia dado que no hay obra pública ni dinero gubernamental rodando.

Oscar Luebbert Gutiérrez dijo en su turno, que Tamaulipas es como terreno minado por la inseguridad que se padece en todos sus confines. “Estamos en peligro de muerte”, dijo en tono dramático al referir sus recorridos por los municipios.

También asistieron Enrique Cárdenas del Avellano, Paloma Guillén Vicente, Javier Villarreal Terán y hasta el tenebroso de Manuel Cavazos Lerma, pero no Baltazar Hinojosa Ochoa.

También pasó lista de presente el coordinador de la bancada tamaulipeca en la cámara de diputados, Edgar Melhem Salinas, quien nos aclaró que no ha ido recientemente a Monterrey ni tampoco se ha sentado a platicar con Egidio Torre Cantú.

Ya borramos de nuestra lista de confidentes a la informante que nos suministró ese dato, erróneo.

Mauricio Cerda Galán resumió el resultado de esta reunión con la escueta exclamación, de que llegaron con la esperanza de un cambio, y salieron sin ella. Como si no hubiera ocurrido.

En otros temas, el tribunal electoral del poder judicial de Tamaulipas barrió en una sola sesión, con un montón de impugnaciones presentadas por diferentes motivos, por Enrique Cárdenas del Avellano, Enrique Arreola Vidal y Alfonso de León Perales.

Tecnicismos legaloides fueron el pretexto para decir NO a estos actores que pidieron protección para sus derechos políticos.

De Matamoros nos llegó el reporte del deceso del contador Miguel González Medrano, conocido por sus amigos como El Chuletón, que últimamente dedicaba su tiempo a ejercicios periodísticos.

Fue funcionario en el Gabinete de Cavazos Lerma y oficial del Registro Civil con Egidio Torre Cantú.