DE NIÑA, QUERÍA SER ENFERMERA: YEIMI AMIRA

by / Comentarios desactivados en DE NIÑA, QUERÍA SER ENFERMERA: YEIMI AMIRA / 64 View / mayo 20, 2014

-Recuerdan al Dr. Rodolfo como una persona sencilla y muy humana que siempre dio todo por los demás

CD. VICTORIA, Tamaulipas.- Ante más de mil enfermeras y enfermeros con sus atuendos blancos y cofias cubriendo el pelo de las mujeres, el gobernador Egidio Torre Cantú acertó en que todos en alguna ocasión hemos sido atendidos por una enfermera.

Y que en esas circunstancia de enfermedad, lesiones y zozobra, dijo, que a todos nos costa su capacidad de servicio, el cuidado y la atención que nos brinda a cualquier hora todos los días del año.

Acompañado por su esposa María del Pilar González de Torre y su padre Egidio Torre López, el mandatario estatal premió esa dedicación y el esmero que el personal de salud pone en todo lo que hacen.

El teatro Amalia González de Castillo Ledón se tapizó de blanco, personal médico y administrativo del Hospital General, Civil, Regional de Especialidades, Infantil, Oncológico, Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y otras instituciones médicas de esta capital se congregaron para apoyar a las 6 candidatas a la medalla al mérito a la Enfermería “Doctor, Rodolfo Torre Cantú”.

Luego de una minuciosa preselección de 46 aspirantes a este galardón, seis enfermeras esperaban el veredicto final que anunciaría el doctor Norberto Treviño García Manzo, Secretario de Salud.

Sentadas en la primera fila de la lateral del teatro, se deseaban suerte mutua, reconociéndose entre ellas la gran vocación como enfermeras han tenido en su trayectoria.

Se escucha los nombres de las licenciadas en enfermería, del Hospital Civil, Rosa Manuela Garza Cruz, ella se levanta; luego el de Juana María Verdines Piña, del hospital de especialidades, hace lo propio; el de Norma Alicia Montoya Razzo,  del Hospital Infantil; el de María Ramona Medrano Martínez, de la Faculta de Enfermería de la AUT; y Luz Eugenia Recobos Anguleme, del Hospital Infantil.

Faltaba un nombre, ella nerviosamente esperaba que la mencionaran, fueron eternos segundos, hasta que por fin se reveló que Yeimi Amira Hernández Muñiz, del Hospital Civil, era la condecorada con esta presea con la efigie del entrañable doctor Rodolfo la cual colgaba en un vistoso listón naranja.

Yeimi expresó que desde niña quería ser enfermera, “y aquí estamos, con gran honor participando por esta medalla, con la cual nos reconoce más que nada por ayudar al prójimo”.

Las 6 pasaron una a una al escenario en el que se encontraban las autoridades del gobierno del estado, las esperaba el gobernador y su esposa para hacerles entrega de un reconocimiento, pero sobre todo para abrazarlas y felicitarlas por su sentido humano y solidario que dan a esta noble profesión.

La galardonada fue la última en la pasarela, aquí el gobernador expresó que comparte con ella, con sus compañeros de trabajo y con su familia la emoción de ver coronadas muchas jornadas de entrega al servicio de la salud de nuestra gente.

Torre Cantú dijo que es una distinción que subraya el reconocimiento viene merecido que su gobierno les brinda a su esfuerzo.

En su mensaje Yeimi señaló que el ser enfermera es algo que he tenido desde siempre porque le gusta servir, es por eso que su vocación de servicio y vocación está comprometido con las familias y pacientes en los diferentes sitios de atención.

“Esto me ha ayudado a fortalecerme personal y profesionalmente”, indicó al subrayar su compromiso de trabajar día con día con dedicación, conocimiento, ética para ser partícipe del Tamaulipas que todos queremos.

La medalla “Doctor Rodolfo Torre Cantú” es honor a un hombre humanista que hizo de la atención a la salud una de sus más grandes pasiones, un médico que con su ejemplo honró su profesión, sirvió de manera desinteresada a los demás, fue un tamaulipeco que por sobre todas las cosas amo siempre a sus semejantes.

En las gradas, la señora “Beba”, esposa del doctor Rodolfo y sus hijos, conmovidos por las expresiones de efecto que recibían de las enfermeras, quienes le decían que el doctor no se había ido, porque aún viven en sus corazones.

En entrevista por separado, la licenciada en Ciencias de la Salud, María Ramona Medrano Martínez, de la Faculta de Enfermería de la AUT, expresa el cariño hacia el doctor Rodolfo, “lo quiero mucho, lo sigo elevando mis oraciones con Dios por él, fue una persona muy cercana a nosotros en la Facultad Enfermería, recibimos de él su amistad, cariño y apoya, muchas de las enfermeras recibieron de él, antes de partir, una plaza, un área de trabajo digna, muchísimas cosas”.

Norma Alicia Montoya Razzo,  del Hospital Infantil, originaria de Veracruz, pero viviendo ya 38 años en ciudad Victoria, dijo que es un orgullo haber participado para lograr esta medalla, más que nada por ser enfermera y a su vocación.

Recuerda al doctor Rodolfo y señala que esté donde esté le reconoce como un gran hombre, un gran ser humano, siempre estuvo apoyándolas, siempre estuvo presente, “iba, nos saludaba, nos decía que la enfermera era su brazo derecho del médico”.

Del Hospital Civil la enfermera pediatra Rosa Manuela Garza Cruz, con 29 años de experiencia, manifiesta que se quedó a un paso de obtener la medalla, ésta significaba mucho en su trayectoria.

Rosa recuerda al doctor por el apoyo que le dio al personal de enfermería y sobre todo porque las consideró en sus objetivos para mejorar la salud de los tamaulipecos, “siempre ha sido querido por todos nosotros”.