DERROTERO

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by / Comentarios desactivados en DERROTERO / 9 View / abril 23, 2014

Por Lucía Calderón

CONTRA LA VIOLENCIA: VÍSTETE DE NARANJA

La representante de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Ana Guezmes García vino a Tamaulipas a decir qué se puede hacer para frenar la violencia contra las mujeres y las niñas, pero se le olvidó decir cómo se concretarán las metas que lleven a lograrlo.

La funcionaria acudió a Ciudad Victoria donde habló y habló de lo mismo que hemos escuchado durante muchos años, que las mujeres viven en una situación de desamparo, que son objeto de violencia no sólo física y mental, sino económica.

Ese discurso ya es bien sabido.

Pareciera que la ONU se unió a las organizaciones que viven de los infortunios femeninos. Cuántas asociaciones civiles en el país sobreviven comerciando con los casos de mujeres golpeadas, asesinadas, discriminadas. Son incontables.

Y las hay de todo tipo, aquellas que aprovechan el tema para organizar congresos, y así se dedican a hacer turismo con la bandera de defensa a las mujeres por delante.

Reciben apoyos gubernamentales que las mujeres golpeadas, vejadas y disminuidas nunca ven.

Dice el investigador Edgardo Buscaglia que la trata de mujeres es un tema que sirve para amparar las actividades de cientos de organizaciones en México, pero son muy escasas las que realmente han hecho algo concreto por quienes han sido raptadas y sentenciadas a vivir en una red de prostitución.

Pocas ofrecen alternativas de salida a una situación insostenible de desamparo.

Ahora le tocó el turno a Guezmes García de venir a Tamaulipas a repetir las mismas historias, las mismas cifras escalofriantes, pero no definió qué acciones concretamente se tienen que realizar para levantar a la mujer abusada de donde está tirada.

La problemática de violencia contra las mujeres y las niñas nace en un sistema de gobierno y social que permite la desigualdad entre géneros.

Que evade atender de manera directa los requerimientos de las mujeres, de cualquier edad.

Que limita la educación para las mujeres porque cuando se trata de dejar de estudiar para atender a una familia, son ellas las primeras desertoras de las escuelas porque quedaron embarazadas o porque  no puede continuar sosteniendo sus estudios.

A la directora de “Mujeres” de la ONU le hace falta recorrer Tamaulipas, verificar las condiciones en que viven miles de mujeres y niñas, para entonces establecer un plan de acción que las saque de la desigualdad social.

Las palabras se las lleva el viento, estoy segura que si se hubiera tomado la molestia de visitar algunas zonas rurales, la funcionaria de la ONU habría cambiado la tónica de su discurso y tal vez lo habría hecho más propositivo apegado a la realidad que se vive en tierras de Tamaulipas.

Y, por lo tanto, no se hubiese conformado con proponer vestirse de color naranja para concienciar contra la violencia de género un día al mes.

LA FRASE:

“¿Te gusta la adrenalina? Ven a Tampico”.

Es la invitación de los cibernautas en las redes sociales después de otra tarde de balaceras en el sur del estado.

Los médicos en la zona conurbada optan por no usar sus batas blancas, no vaya a ser que se los lleven a donde no quieren ir.

El desasosiego continúa, mientras los alcaldes piden que se quede la vigilancia extra que asignaron, pero que no ha servido de gran cosa puesto que la situación de emergencia no termina, aún con todo el despliegue policíaco con motivo de la Semana Santa.

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