LA LEY DE HERODES

by / Comentarios desactivados en LA LEY DE HERODES / 46 View / mayo 7, 2014

Por Miguel Ángel Isidro

Debemos sembrar, no enterrar…

Como parte de las actividades de mi quehacer profesional, la mañana de este lunes 5 de mayo, desde temprana hora checaba las redes sociales en busca de temas para la labor periodística. Acaparó mi atención una fotografía publicada en Facebook, en la que escuetamente se hacía referencia a la muerte de un catedrático universitario en la ciudad de Cuernavaca.

Momentos más tarde, comenzaron a reproducirse en las redes reportes, imágenes y comentarios que pasaron de la inmediatez al morbo, y del azoro a la indignación. Finalmente se confirmó la lamentable noticia: había sido asesinado junto con su esposa el Doctor Alejandro Chao Barona, director de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM); un hombre apreciado y reconocido por su incansable labor en la educación, pero sobre todo, por su maravilloso don de gentes, como decían los abuelos.

La noticia provocó de inmediato la indignada reacción de la sociedad civil morelense, sobre todo porque, de acuerdo a los primeros reportes policiacos, el académico de 77 años de edad, y su esposa Sara Rebolledo, de 71, habían sido victimados a golpes con algún objeto contundente, al parecer una piedra, ubicando el robo como posible causa del doble homicidio.

Sobra decir que Morelos es una tierra que lamentablemente se encuentra saturada de malas noticias, como muchas otras entidades del país. Que la inseguridad que prevalece ha provocado ya el encono y escepticismo de los ciudadanos y que todos los días persisten airados reclamos de las autoridades.

Tuve la oportunidad de conocer y tratar personalmente al Doctor Chao Barona durante el tiempo que me desempeñé como titular de Noticias de la emisora radiofónica de la UAEM, institución que fue mi casa, primero, como estudiante de preparatoria, y posteriormente, ya en el campo profesional, como conductor titular de un espacio radiofónico matutino. Mis recuerdos son de infinita gratitud para la institución y su comunidad, donde siempre se me dieron las libertades y respeto irrestricto para el ejercicio de la labor comunicativa. Por esa razón, la triste noticia del cobarde asesinato del académico e investigador y de su esposa me conmovió de una manera profunda.

Por eso es que indignan a sobremanera las absurdas comparaciones que hacen algunos funcionarios e incluso colegas comunicadores; que si Tamaulipas no es Michoacán, que si Veracruz, Morelos o Guerrero son más peligrosos que Sinaloa, Tijuana o Juárez… como si toda esa absurda retórica pudiera reparar en algo el daño que se ha hecho a la ya de por sí mermada autoestima de una sociedad que ya no busca consuelo, sino respuestas, y que ya no quiere discursos; reclama acciones.

De igual manera, en las redes sociales, me encontré con el siguiente testimonio de gratitud hacia la figura de Alejandro Chao, que reproduzco íntegro a continuación:

“Salí de la primaria expulsado en 4to año.

Entré a una escuela activa donde repetí el 4to año y cursé hasta 6to año. El 1ero de secundaria lo cursé en otra escuela que tenía una postura rígida y solemne. Salí de esa escuela al terminar el 1ero de secundaría  y regresé (condicionado) a cursar 2do de secundaria a la escuela activa,  pero fui expulsado por mal comportamiento a la mitad del ciclo escolar.

La mañana de mi expulsión fui llevado a la dirección y la directora me entregó una carta que era para mi papá. La carta decía que no podían más hacerse responsables de mí; que estaba siendo expulsado. Ella ya le había llamado por teléfono a mi Papá.

No se me permitió ni siquiera regresar por mis cosas al salón de clases.

Un amigo (El Brother) me llevó mi mochila y mis cosas a la dirección donde esperé a mi Papá, que llegó muy molesto por mí. 

Fuera de la expulsión; lo peor era que a mitad del ciclo escolar, ninguna escuela me
aceptaría. 

Dicho y hecho……esa mañana recorrimos varias escuelas, y ninguna me aceptó. 

Primero; porque era mitad del ciclo escolar y los trámites correspondientes de la SEP obligaban a que yo repitiera el año entero de secundaría para poder ingresar; y en segundo, no tenía carta de buena conducta y nadie quería problemas en su escuela.

Como un último recurso, mi Papá a la mañana siguiente me llevó a la escuela Ilnamiqui.

Cuando llegamos las puertas estaban abiertas de par en par, la entrada era un arenal de Tezontle, y todo estaba lleno de bambú. Justo cuando íbamos a la mitad del patio donde había una cancha de basquetbol, salió un Señor de entre la maleza y nos dijo con voz altiva: ¿Ustedes quiénes son? ¿Que hacen aquí en mi escuela? Que quieren? …

Mi Papá le dijo: “Traigo a mi hijo; lo expulsaron, ninguna escuela lo acepta y quiero ver si usted lo puede recibir”.

El Señor dijo: “Este niño está asustado, que le hicieron? Que te hicieron?” -Me preguntó pero no contesté-

Mi padre le dijo: “Esta enojado con la vida, no le gusta la escuela”…

El Señor me miró y me dijo: “¿Te expulsaron porque les pegas a los demás?

Yo moví la cabeza negativamente mientras mi papá le decía: “No, no les pega a los demás, ese no es su problema, su problema son los maestros”

El Señor me tomó de los hombros y me dijo: “Mira hijo te voy a decir una cosa: Todos los maestros son unos hijos de chingada; ¿entendiste? Yo si te acepto, me llamo Alejandro Chao y esta es mi escuela”.

Me tomó de los hombros y me llevó a un salón en donde no había paredes, no había ventanas, ni puertas, no había pupitres. Los salones estaban divididos con macetas con bambú, y había una mesa grande, comunal, para todos.

Alejandro le dijo a todo el salón: “A ver, miren él es su nuevo compañero., se llama………???

“Victor, Le dije, me llamo Victor Castillo”…

Alejandro repitió: “Se llama Victor y va a estar con nosotros de ahora en adelante”

…Y así fue.

Cursé en el Ilnamiqui de la mitad de segundo de secundaria hasta el segundo de preparatoria sin ningún problema con nadie en absoluto. Para mi desgracia, para tercero de preparatoria la escuela cerró y entonces me inscribí a una prepa abierta, y de ahí entré a la Facultad de Biología de donde egresé como licenciado en Ciencias Biológicas al mismo tiempo que estudiaba música.

Gracias a Alejandro Chao y a su escuela Ilnamiqui conocí a mucha gente que hoy se dedica a las artes.

Sin el Ilnamiqui, y el atrevimiento de mi Papá para dejarme en un espacio así, probablemente mi escolaridad estaría trunca ó hubiera terminado dedicándome a otra cosa que no es la música.

Siempre estaremos en contacto. 

Nos veremos”.

El autor de este testimonio, se llama Víctor Castillo; como lo señala en el texto, es Licenciado en Ciencias Biológicas, egresado de la UAEM.

Pero también es un músico excepcionalmente talentoso, que lo mismo imparte clínicas de percusión y ha realizado interesantes proyectos independientes como su propio grupo, llamado Emsamble Wamazo, que ha acompañado como baterista y percusionista a artistas de la talla de Emmanuel o la banda de rock El Haragán y Compañía. Su talento musical lo ha llevado fuera del país en múltiples giras y presentaciones.

Las historias personales de Víctor Castillo y Alejandro Chao, a pesar de la lamentable pérdida de éste último, tienen algo en común: gente ordinaria que hace cosas extraordinarias.

Por eso es que no caeré en el lugar común de hacer comparaciones estériles sobre la gravedad de los acontecimientos que se viven en distintas latitudes del país.

A muchos nos duele igual lo que ocurre en Tamaulipas, en Morelos, en Michoacán o en Guerrero. Nos duele México.

Pero también nos impulsa la convicción de que a los hombres y mujeres que marcan la diferencia, a la gente noble como el doctor Alejandro Chao Barona, no se les debe enterrar; se les debe sembrar.

Que su ejemplo nos permita seguir luchando por un México mejor, a pesar de los enconos, de nuestras diferencias y de las mezquindades de nuestro sistema político.

Es momento de sacar fuerza del dolor y sabiduría de las crueles lecciones de la vida.

Que descansen en Paz el Doctor Alejandro Chao y su esposa Sara Rebolledo.

Así sea.

Por el momento es todo. Agradezco sus comentarios, y le espero de lunes a viernes en los espacios noticiosos de Informativo RG, a través de la 840 de AM para el Norte de Tamaulipas y el Sur del Valle de Texas, así como en su portal de internet: www.informativorg.com

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