OPINIÓN ECONÓMICA

by / Comentarios desactivados en OPINIÓN ECONÓMICA / 8 View / agosto 23, 2020

Por: Dr. Jorge A. Lera Mejía

“RECUPERACIÓN ECONÓMICA EN CIERNES”

En México de acuerdo a cifras oficiales del IMSS, se habían perdido cerca de 1 millón 200 mil empleos formales al cierre de junio de este año.

La disminución de empleos formales al mes de junio por 83 mil 311 personas, se suma a las caídas de 344 mil 526 puestos de trabajo en mayo, 555 mil 247 en abril y 198 mil 033 entre el 13 y el 31 de marzo, lo que da un total de 1 millón 181 mil 117 empleos perdidos, según lo reportado por el IMSS, que presenta el principal indicador de empleo formal en México.

En julio continuó la perdida de plazas laborales del sector formal de la economía, registrándose 3 mil 907 plazas menos, mostrando que la curva se aminora gracias a que se inició la reapertura gradual de las empresas y los centros comerciales. Se estima que en lo que va de agosto, ya se tendrán números positivos pero bajos, por lo que se requerirán al menos dos años (2022) para volver a las cifras de empleo formal del cierre del año 2019.

El propio IMSS reportó un total de 19.49 millones de afiliados al 30 de junio, en comparación con los 19.58 millones de finales de mayo. Apuntó que de ese total el 86.6% de los puestos son permanentes y el 13.4% son eventuales.

El instituto indicó que hasta finales de junio, apenas rebasó el millón de patrones registrados al llegar a 1,000,590 patrones. Cifra muy baja que muestra que nuestro país no se distingue por ser de emprendedores.

Somos una región productora principalmente de trabajadores informales, ya que por cada empleo  formal se producen al menos dos informales.

Asimismo, según datos duros del INEGI, a dicho mes, se registraron más de 15 millones de trabajadores (formales e informales) en paro técnico. Sin ingresos fijos. De dicha cifra, la gran mayoría serán empleos perdidos al final de este año, por lo que la cifra de desempleo abierto pasó del 3.5% a más de 5% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Los datos más recientes del INEGI de acuerdo a la primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) de fines de abril, consideraron los estragos en la actividad económica por la pandemia que ocasionó la pérdida de 12.5 millones de trabajos en México durante abril, por lo que la población ocupada en el país bajó de 55.7 millones en marzo a 45.4 millones en abril. que se perdiera más empleo informal que formal.

La ETOE confirma que en abril se perdieron 2.1 millones de empleos formales versus 10.4 millones de informales. Esto prueba que por cada empleo formal se pierden 5 informales de acuerdo a los datos estimados por el INEGI.

Ahora bien, analizando al interior del nuevo fenómeno de desempleo, se identifican los segmentos mayormente afectados. Se observa que los sectores al interior del universo laboral, el impacto mayor se dió entre la población jóven y las mujeres. Por lo que lamentablemente han sido de los sectores más afectados por la pandemia.

Se estima que el 70% de los empleos perdidos, fueron empleos de jóvenes.

Lo anterior nos permite hacer las siguientes precisiones: a) la caída en la fuerza laboral tuvo que ver con el cierre de las cadenas de suministro; b) la caída en el turismo; c) el paro de las actividades no esenciales en el país; y por último, d) el confinamiento de las familias hizo que se cayera el consumo interno, bajando la producción y afectando al empleo.

El efecto en el empleo por parte del coronavirus fue impactante hasta el mes de julio, gran parte de la pérdidas de empleos es debido a que las medidas de apoyo por parte del gobierno mexicano fueron insuficientes para las microempresas para poder preservar el empleo.

Tomando en cuenta la valiosa información arrojada por la innovadora primer encuesta ETOE del INEGI, podemos concluir que al corte de abril:

a) La población sub-ocupada pasó de 5.1 millones de personas en marzo a 11 millones en abril, equivalente a una tasa de subocupación de 25.4%. Se traduce en un incremento de 5.9 millones de personas subocupadas, esto es, 16.3 puntos porcentuales más respecto a marzo.

b) Mientras que la población desocupada, es decir, la que no tiene trabajo manifestando al mismo tiempo que realizó acciones de búsqueda de empleo, en abril se estimó en 2.1 millones de personas, equivalente a 4.7% de la Población Económicamente Activa (PEA). Una tasa superior en 1.7 puntos porcentuales respecto al mes inmediato anterior y en 1.2 puntos porcentuales mayor a la de abril del año pasado.

c) La población no ocupada con disponibilidad para trabajar, pero sin buscar activamente un empleo, pasó de 5.9 millones en marzo, a 20 millones de personas en abril, lo que equivale a un incremento de 24.5 puntos porcentuales. De esta cantidad, 11.3 millones de personas dejaron de trabajar debido a la suspensión temporal de su trabajo sin recibir pago, ocasionado por la cuarentena.

No obstante que al 16 de agosto el IMSS registra que los empleos formales subieron poco más de 50 mil nuevos empleos (empleos recuperados con prestaciones laborales), algunos expertos estiman el posible riesgo de una segunda oleada de desempleo. Fuente: Revista Forbes. Viridiana Mendoza. 16/07/2020.

[…] La crisis por coronavirus todavía no toca fondo en el país, pues la economía podría estar en la antesala de una segunda ola de desempleo, advierten los pronósticos de Banco Base. 

Para el cierre del año, el grupo financiero estima la destrucción de 1.86 millones de empleos formales.

La segunda oleada sería consecuencia de un efecto dominó por la severa caída en actividad económica.

Al principio vimos mucha destrucción de empleo en las empresas que tuvieron un impacto inmediato, pero en el tercer trimestre empezaremos a ver recortes en las empresas que optaron por resistir y que no están notando una recuperación”, dijo Gabriela Siller, directora de análisis del grupo financiero. 

La destrucción de plazas formales está relacionada con la caída económica esperada entre 9.5 al 12% al cierre del año.

Banco Base estima que la inversión fija bruta podría cerrar el año con una baja de 45%, que tendría repercusiones fuertes en la recuperación. 

Incluso, los pronósticos del banco apuntan a que el país podría reportar un crecimiento de sólo 1% durante los próximos 10 años. 

“La ola de desempleo será generalizada por el efecto dominó de las industrias que se ven afectas la caída en la actividad económica. Al principio eran los salarios bajos los que se perdían, pero veremos que empiece a permear a trabajadores con mayor poder adquisitivo”, consideró. 
Gabriela Siller, señaló que la crisis y sobre todo la salida de capitales del país podrían recrudecerse si México pierde el grado de inversión por parte de dos calificadoras, un escenario poco probable, sin embargo, recordó en la escala de Fitch, la calificación soberana se encuentra a sólo un nodo de perder el grado de inversión.

FUTURO INCIERTO:

El prestigiado periódico The Washington Post publicaba a fines de junio que:

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, se encamina hacia lo que podría ser un sexenio perdido en términos económicos.

El mal arranque del primer año de su administración en 2019, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0.1% sin que hubiera una crisis global, y el choque de la pandemia del coronavirus este año, resultarán en lo que no había sucedido en los últimos 30 años (la época que el presidente llama “neoliberal”): que la economía mexicana cayera dos años consecutivos.

Uno de los escenarios más realistas, es el que presentó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) representado por José Ángel Gurría, quien anticipa que será en forma de “W”: con subidas y caídas abruptas, pues sectores como el turismo y las exportaciones serán afectados largamente; prevé también que los flujos de remesas —otro ingreso importante para 1.8 millones de familias en México— van a disminuir en el mediano plazo.

El peor escenario lo dio BBVA México, con una contracción del PIB de 12% en 2020 y una recuperación tan lenta que podría extenderse hasta 2025, incluso una vez terminado el actual sexenio.

Arturo Herrera y el exasesor económico de AMLO, Gerardo Esquivel —actual subgobernador de Banxico—, han señalado que los bancos y los analistas internacionales están siendo demasiado pesimistas con sus pronósticos.

En privado, los expertos de las corredurías aseguran que el riesgo que significa el presidente y algunos integrantes del gabinete para la inversión privada es demasiado alto como para ser optimistas.

Además, el gobierno mexicano es uno de los que menos estímulos económicos ha inyectado para aliviar la crisis de empleo entre los países del G20. Se estiman insuficientes apoyos no mayores al 1% del PIB. Cuando similares países en su economía han dedicado entre el 8 hasta el 15% de sus PIB.

El peor escenario de Banxico es una contracción de 8.8% en 2020 —lo que significaría la mayor caída desde 1932— y una recuperación de 4.1% en 2021. Bajo esta perspectiva, la gráfica de la recuperación económica tendría forma de “V” profunda: tras la caída, el rebote no lograría compensar el año siguiente todo lo perdido.