OPINIÓN ECONÓMICA

by / Comentarios desactivados en OPINIÓN ECONÓMICA / 5 View / octubre 20, 2019

Por: Dr. Jorge Lera y Dr. Salvador Escobar 

“DESIGUALDAD Y PRECARIEDAD JUVENIL: ROL EDUCATIVO”

RESUMEN: El binomio desigualdad educativa / precarización, mezclado con la falta de oportunidades laborales para la juventud universitaria en México, ha desencadenado una alta propensión a desempleo, subempleo y empleos informales de dicho segmento de la población mexicana. 
Los empleos, tanto en jóvenes universitarios, como en la mayoría de la población juvenil con o sin algún grado de
estudios, en edad de los 12 a los 29 años -edad laboral en la mayoría de los países
miembros de la Organización Internacional del Trabajo –OIT-, presentan a nivel
mundial una fuerte depresión salarial, escasez de prestaciones sociales y laborales, así como una mala percepción del joven trabajador. 
A esto se le conoce como Empleos Juveniles Precarios por la propia OIT. Este deterioro de las condiciones laborales de los jóvenes profesionistas y no profesionistas, corresponde a un proceso que se expande a escala mundial, atrae la atención de los académicos, de los sectores gubernamentales, y sobre todo de los organismos internacionales. 
Este trabajo propone revisar este fenómeno nacional y mundial, para encontrar puntos de interés y proponer alternativas de solución desde la academia y la educación dentro de las universidades públicas y privadas.

INTRODUCCIÓN: la creciente falta de protección social, la inestabilidad laboral, la robotización creciente de algunos empleos y la expansión de los puestos de trabajo con muy bajas remuneraciones, se hace hincapié en la necesidad de elaborar, integrar y aplicar políticas económicas, sociales y laborales orientadas hacia el aumento de
los niveles de bienestar de la población en general, y juvenil en particular.

El propósito sería contrarrestar el debilitamiento del papel regulador del Estado, la erosión del poder de negociación de los sindicatos y los efectos perversos del proceso de reestructuración productiva y flexibilización de las relaciones laborales. 
La generación de empleos decentes, dignos o de calidad, que garanticen niveles
adecuados de remuneración, protección social y que se desempeñen bajo
condiciones de seguridad, equidad y respeto a la dignidad humana se torna un
objetivo prioritario de las recomendaciones de los organismos internacionales (De Oliveir, 2006) (Infante, 1999; OIT, 1999; Ghai, 2003, citados por Orlalinda de Oliveir).
La precarización laboral tiene especial incidencia cuando los ingresos económicos
que se perciben por el trabajo no cubren las necesidades básicas de una persona,
ya que es la economía el factor con el que se cuenta para cubrir las necesidades de
la población (Sotelo, 2004). 
El capitalismo, en su actual proceso de globalización, ha acrecentado y generalizado las condiciones de precariedad en el modus vivendi de las personas, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, con el objeto de acelerar la mercantilización global de todas
las relaciones humanas. 
La precarización laboral se puede entender como un subconjunto de la precarización global de la vida y de la dignidad humanas (Selma, 2007).
POBREZA EN EL ESTADO DE TAMAULIPAS:
Esta entidad es de las que más disminuyó el porcentaje de pobreza en 10 años, sin
embargo, hay que reconocer que aún se tiene el reto de disminuir la pobreza
patrimonial rural y en los suburbios de las zonas urbanas. Además, que el desarrollo
estatal se concentra en los polos fronterizos y la zona conurbada del sur de
Tamaulipas.

En Tamaulipas se registraban 1 millón 97 mil pobres por patrimonio en 2008, los
cuales pasaron a poco más de 1 millón 287 mil en 2018. El porcentaje relativo
representó del 33.8 al 35.1% en esos dos años.

En lo relacionado a la pobreza extrema de Tamaulipas, ésta disminuyó en un
porcentaje del 29%, al pasar de un total de 157.2 millones de personas en 2008, a
un total de 121.8 millones en 2018.
CONCLUSIÓN: El problema de la precarización juvenil está en pleno apogeo, se enmarca en una época en la que la revolución digital viene a modificar las condiciones laborales en una dirección que todavía se desconoce y cuyo primer impacto, el provocado por
las plataformas de servicios de Internet, lo que no deja de incidir una vez más en la
precariedad. Pese al diagnóstico, las recetas para combatir la precariedad a la que se enfrentan los jóvenes en este mundo tan incierto como cambiante no son nada sencillas.
Una opción importante para abatir este fenómeno, sigue siendo la educación, una
educación de calidad y accesible en condiciones de equidad e igualdad, diferente al actual modelo educativo mexicano que no brinda las oportunidades de aprendizaje, y, por ende, de trabajo, a las distintas clases sociales de México.

La educación es la principal política activa de empleo que tiene un país, por
desgracia, cada gobierno entrante, trata de descubrir el “hilo negro”, y en lugar de
avanzar, parece, que se retrocede. 
Se observa con las actuales políticas públicas asistencialistas de los programas como “jóvenes construyendo el futuro”, qué en lugar de atender las causas del problema del desempleo y precarización, se
encamina a otorgar becas improductivas a los jóvenes mexicanos identificados
como la brecha NiNi (Ni estudian Ni Trabajan). De manera que no cambie con cada nuevo Gobierno. 
La base del valor de las naciones es la capacitación, la inteligencia, se tiene que ajustar el conocimiento a la realidad del país. La pretensión de aplicar un tipo de contrato o una reforma laboral para hallar la solución al problema de los jóvenes es un espejismo. 
El mercado laboral está exhausto de tantas reformas, solo hay que simplificarlo, armonizarlo y expurgar las medidas que se han demostrado ineficaces, como las bonificaciones, y reforzar a los agentes sociales.
FUENTE: Síntesis de ponencia J.Lera, R.Ochoa y S.Escobar. Eumed. Oct.2019.