PALACIO

by / Comentarios desactivados en PALACIO / 6 View / noviembre 13, 2019

Por: Mario Díaz

 Eliminar no, controlar sí

-Estados Unidos y sus consumidores

-Allá no existen capos visibles

-Imposible el freno con “fúchila” o “guácala”

DESDE décadas, siempre se ha sostenido que el tráfico de drogas es una actividad imposible de aniquilar, aunque, eso sí, susceptible de controlar.

Menos aún en el continente americano, en donde se localizan los países productores y, también, la nación que más requiere de estupefacientes para el consumo de sus ciudadanos.

En efecto, Estados Unidos de Norteamérica es la potencia mundial que necesita de millones de dosis de droga, lo que, por supuesto, permite la generación de millonarias utilidades.

Sin embargo, en la tierra del Tío Sam no existen ni “los chapos” ni “los menchos” ni tampoco “los azules”, por citar algunos ejemplos de capos que tienen su centro de operaciones en México.

La diferencia estriba en que el gobierno gringo mantiene el control de su delincuencia organizada y no tolera sublevaciones o retos.

Desde esa óptica, vaya que le asiste la razón al experimentado periodista capitalino ABRAHAM MOHAMED ZAMILPA en lo que atinadamente anotó en su CANDELERO:

“La delincuencia es un cáncer social que, si no se controla rápido y correctamente, afectará todos los órganos que integran nuestro cuerpo como Nación”.

“Hasta ahora, (valga la analogía) la metástatis del cáncer delincuencial avanza imparable por el fracaso de todas las acciones que se han hecho para frenarlo”.

“Digo frenarlo, pues jamás se ha pensado en eliminarlo, tal vez porque quienes componen el mentado Gabinete de Seguridad encargado de hacerlo no están lo suficientemente preparados para tratar con ese maldito mal, ¿o será que tienen que cumplir tratado de controlar esa enfermedad asesina con las recetas de botica aldeana que les da el Comandante Supremo?”

“Si no contamos con los conocimientos y todos los recursos de alta especialidad que se requieren para contener el avance de este dañino mal de la delincuencia, bien podemos aceptar la asistencia y el apoyo que ofreció el Presidente Trump y así evitar que nos pudramos como Nación”.

“Esto se puede hacer mediante claros acuerdos de reciprocidad con Estados Unidos, sin que esto implique la llegada de sus Marines para la pérdida de soberanía, ni tampoco injerencia en nuestras decisiones y acción es internas de gobierno”.

“Es innegable que como muestra de buena vecindad, si los gringos nos ayudan con sus avanzados sistemas de inteligencia a darnos la receta para controlar el cáncer social de la delincuencia, entonces sí, pronto se recuperará la seguridad y la paz para que con tranquilidad se reactive el desarrollo económico y se avance en la Cuarta Transformación que el Presidente López Obrador quiere para México”.

“Si no es así, y AMLO persiste en no cambiar su estrategia para combatir el cáncer de la delincuencia……Dios nos agarre confesados….!”

Por supuesto que es urgente y necesario un cambio de estrategia en la política lopezobradorista en materia de seguridad pública y protección ciudadana.

Es imposible y a la vez ingenuo pensar que con expresiones tales como “fúchila” o “guácala” o bien que, con denuncias ante las madres y abuelas de los narcotraficantes, éstos se “vayan a portar bien”.

Cierto, muy cierto. El cáncer social que representa la delincuencia no nace en la Cuarta Transformación y, además, es claro que no es fácil de extirpar.

Sin embargo, para continuar con la Independencia, la Reforma y la Revolución resulta imprescindible una cirugía mayor, con todo y los riesgos propios de una intervención quirúrgica de alto riesgo.

Por eso, desde mi punto de vista, coincido con lo que anotó ABRAHAM MOHAMED en su Candelero.

Y hasta la próxima.