Victoria y Anexas

by / Comentarios desactivados en Victoria y Anexas / 8 View / mayo 13, 2017

Por: Ambrocio López Gutiérrez

– LA PASIÓN DE JULIO VERNE

Considerado padre de la ciencia ficción, el escritor Julio Verne, además de influir en ésta con sus relatos y premoniciones, también lo hizo en la literatura de la vanguardia y en el posterior surrealismo. Nació en 1828 en Nantes, Francia. En 1847 comenzó sus estudios de derecho en París y se recibió de abogado en 1849, razón por la cual su padre le permite permanecer en París, mientras escribía obras de teatro. A pesar de los deseos de su padre de querer que su hijo se dedicara a la carrera de abogacía y ante la amenaza de quitarle el financiamiento, Verne siguió sin estar interesado en seguir esa labor. 

En un ensayo sobre la Julio Verne, Alberto Salvador Sánchez Carranza (alumno de la UAT), afirma que su pasión se vislumbra al ver que aún sin el consentimiento y el financiamiento de su padre, gasta sus ahorros en libros y pasa largas horas en las bibliotecas y en las convenciones científicas de París queriendo saberlo todo: estudiando geología, ingeniería y astronomía, conocimientos con los que más adelante documentaría sus fantásticas aventuras y predijera con asombrosa exactitud muchos de los logros científicos del siglo XX. Escribiría sobre cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, energía limpia, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, mucho antes de que aparecieran construidos estos inventos.

Este revolucionario escritor fue y seguirá siendo de gran inspiración para personas de todas las edades, desde niños hasta adultos; como el primer ser humano en viajar al espacio exterior, Yuri Gagarin, dijo: “Fue Julio Verne quien me hizo dedicar a la astronáutica”, también muchos otros científicos, exploradores, escritores e ingenieros han encontrado inspiración, curiosidad y pasión en sus obras. En el presente ensayo se pretende indagar su trayectoria literaria, analizando algunas de sus obras más aclamadas como lo son: Veinte mil leguas de viaje submarino y De la tierra a la luna; se resaltan los motivos por los cuales es llamado padre de la ciencia ficción y se profundiza en su discurso científico.

Antes de ser famoso, Julio Verne se ganaba la vida en su juventud escribiendo obras de teatro, históricas y comedias. Las que años después, llevaría a escena como las adaptaciones hechas a partir de sus más famosas novelas. Para esta labor de adaptación de sus novelas al teatro, Verne decidió confiar en experimentados dramaturgos, con quienes colaboró personalmente. El más reconocido de estos profesionales fue Adolph d’Ennery. Al cumplir los veinte años, mientras estudiaba en París, coincide con la Revolución de 1848. No obstante, el ambiente de agitación, Verne es apolítico y no tomará partido por ninguno de los bandos. 

Mientras tanto, obtiene sus diplomas y le dice a su padre que ve bien prestar juramento y ser inscrito en el Directorio de abogados de París. En estos años todo el dinero con que cuenta proviene de su padre, que sigue el principio de que más dinero del imprescindible distrae de los estudios y en sus cálculos no entran los libros, el teatro, ni las relaciones sociales. No obstante, siguiendo un criterio que mantendrá durante toda su vida, Julio decide que las necesidades del espíritu son más importantes que las del cuerpo, y escatima lo imprescindible para satisfacer esos gastos. A continuación, citaré al propio Julio Verne, extracto de una carta que le escribió a su padre donde exclama sus ansias por la lectura: “¡Tengo aún una pasión maldita! ¡Estoy en medio de la privación más aterradora de libros de literatura, y tengo crispaciones nerviosas cuando paso por delante de una librería!  ¡No puedo vivir sin libros, es imposible!”

Cuando se graduó como abogado. Su padre le conminó a volver a Nantes, pero se resistió, afirmándose en su decisión de hacerse profesional de las letras. Rápidamente, a quien las veleidades exploratorias y literarias de su hijo le habían parecido siempre ridículas, le suspende la ayuda y es a partir de ese momento que comenzó a escribir en abundancia, sobre todo ante la necesidad de comer y vestirse. Para conseguir el dinero que le es necesario trabajó como secretario del Teatro Lírico y esto le permite tener tiempo para escribir canciones, sainetes, operetas, piezas y cuentos que en su mayoría eran convencionales e incoloros. 

Es por esta época cuando, influenciado por el florecimiento que alcanzaban por aquel entonces la ciencia y la técnica, concibe el proyecto de crear la literatura de la edad científica, vertiendo todos estos conocimientos en relatos épicos, ensalzando el genio y la fortaleza del hombre en su lucha por dominar y transformar la naturaleza. En 1862, Julio Verne da al editor Hetzel su primera novela, Cinco semanas en globo. Firmó un contrato que lo compromete a proporcionar al menos dos volúmenes al año. En 1863, Pierre-Jules Hetzel y Jean Mace fundaron la revista literaria Magasin d’Éducation et de récréation que tiene como objetivo “crear una enseñanza significativa, atractiva y a la vez que beneficie a los niños.” Julio complementó este equipo y se convirtió en su director artístico.

Cinco semanas en globo narra las experiencias del doctor Fergusson contadas a través de su viaje en el globo Victoria sobre los inexplorados territorios de África. La novela en sí no era una obra maestra de la literatura, pero su estilo era bueno y el público la acogió con entusiasmo. La novela resultó ser un éxito de venta e inmediatamente Hetzel le ofreció un contrato al autor. Verne había celebrado meses atrás su trigésimo quinto cumpleaños. Al éxito de su obra, le sigue De la Tierra a la Luna y Los hijos del capitán Grant, publicados en 1865. En De la Tierra a la Luna Verne imagina una misión del hombre a la Luna, hizo los cálculos para poder llegar e inspiró a quienes después fabricarían los cohetes espaciales.

De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna, son la crónica de las hazañas ficticias del Gun-Club de Baltimore, casi todos los miembros de dicho club han perdido una pierna, un brazo o alguna extremidad por sus experimentos con los explosivos. Los aventureros se reúnen después de la Guerra de Secesión de Estados Unidos y lanzan una capsula con tres astronautas en su interior hacía el espacio exterior, una visión destinada a hacerse realidad. Más de un siglo después su relato cobró vida con el Apollo 11, acertó con el tamaño de la capsula, que tardaríamos en llegar tres días a la Luna, que serían americanos y la plataforma estaría en el Sur de Florida, los pasajeros de Verne experimentaron la ingravidez, algo que sólo se intuía.

La Ciencia puesta al servicio de la ficción es el componente predominante en gran parte de sus novelas y son el capitán Nemo, Robour el conquistador, el aventurero Phileas Fogg, el capitán Hatteras, el profesor Paganel, el fabricante Barbicane, entre otros, quienes van a la cabeza de sus aparatos poniéndolos en función del quehacer humano, para su beneficio o perjuicio. Notables ejemplos del uso de la Ciencia en la obra verniana lo constituye el Nautilus de Veinte mil Leguas de Viajes Submarino. Llega el año 1869 y la fama de Verne crece. Escribió Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, donde la electricidad del Nautilus no sólo le proporciona iluminación al submarino, sino que además es utilizada como fuerza motriz del aparato.

Es curioso constatar que, de todas sus obras, las que siguen siendo preferidas del público de hoy son las que tienen fuertes e imaginativos elementos científicos. Ciertamente, gran parte de su producción ha quedado desfasada, y muchas veces invalidada, por el progreso de la ciencia. Sabemos que el «cañón» de De la Tierra a la Luna es científicamente inviable y que la brutal aceleración mataría en cuestión de segundos a los ocupantes de la cápsula-proyectil. Pero esto no nos impide seguir gozando del romanticismo de la narración. Porque esto, en el fondo, es lo que era Verne: un profundo romántico. Tampoco puede acreditársele una imaginación profética, como lo demuestra el que los «fabulosos» inventos científicos que figuran en sus libros no son más que extrapolaciones más bien moderadas en su época.

¿Por qué? Ahí entra esa sutil cualidad que hace que algunos de los autores lleguen más fácilmente al público que otros. El romanticismo de Verne se refleja, por encima de la trama y el escenario, en sus personajes. Los héroes vernianos son seres humanos, creíbles, con cuyas aventuras puede identificarse el lector. Los arranques de sus novelas son casi siempre cotidianos, como la apuesta que da pie a La vuelta al mundo en ochenta días. Luego, por mucho que el relato se remonte hacia lo inverosímil, los protagonistas siguen siendo seres humanos, con todos sus anhelos y debilidades, incluso en el caso de un protagonista tan mesiánico como el capitán Nemo. Las obras de Julio Verne reposan en la vitrina de los clásicos de la literatura, llenas de esperanza y aventuras, dejaron un legado para un mundo nuevo.

Referencias utilizadas por Alberto Salvador:

Dehs, V. (s.f.). Julio Verne, el más desconocido de los hombres. Obtenido de http://jverne.net/obras-de-teatro/#4

Musée Jules Verne. (2011). Recuperado el 19 de Marzo de 2017, de El mundo de Julio Verne: una biografía: http://www.julesverne.nantesmetropole.fr/home/se-documenter/vie-et-oeuvre-de-jules-verne.html#article

Pérez, A. (Septiembre – Octubre de 2007). Jules Verne ¿Padre de la ciencia ficción? Obtenido de Mundo Verne: http://jgverne.cmact.com/Descargas/MV1.pdf

Pérez, A. (Enero – Febrero de 2008). Dos cartas a su padre en 1848. Obtenido de Mundo Verne: http://jgverne.cmact.com/Descargas/MV3.pdf

Santos, D. (s.f.). Julio Verne, el más desconocido de los hombres. Obtenido de http://jverne.net/la-ciencia-ficcion-de-julio-verne/

Sayous, M. (s.f.). Jules Verne, Una Vie. Obtenido de Centre International Jules Verne: http://www.jules-verne.net/index.php/jules-verne

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Sociedad Hispánica Jules Verne. (s.f.). Obtenido de Los viajes extraordinarios: http://shjv.org/verne/biografia/biografia-4

Verne, J. (1969). De la Tierra a la Luna. DF., México: PORRÚA.

Verne, J. (2015). Obras Maestras Julio Verne. México: Editores Mexicanos Unidos.